Pruebas de piedra
En el plano proporcionado por Glenn Murray no se puede encontrar una fecha, pero el hecho de que esta caja de agua se haya conservado hasta el presente, permite tener por lo menos el dato del año, 1775, que está tallado en su portada.
En ese tallado, además, está el águila bicéfala que era el emblema de Carlos V y, consiguientemente, una de las armas conferidas a Potosí.
Debajo hay una inscripción que dice “EL SEÑOR GOBERNADOR JAIME SAINT JUST CON EL ILUSTRE CABILDO HICIERON ESTA OBRA CON LOS FONDOS PROPIOS DE ESTA VILLA SIENDO PROCURADOR…”. La línea de abajo ya es ilegible pero, si se revisa el libro de acuerdos del Cabildo Secular de Potosí, se encontrará que el 6 de enero de 1775 se eligió a Juan Peñarrubia como procurador general, así que ese es el nombre que falta en esa inscripción.
A tiempo de proporcionar los datos generales de esta construcción, Mario Chacón celebraba que este monumento haya permanecido en pie hasta nuestros días y agregaba que “una restauración haría del mismo un atractivo turístico original”. Como sabemos, fue restaurado y habilitado como acuario municipal, pero no es debidamente promocionado. Nuestro historiador dejó apuntado que fue “construido sólidamente con muros como los de las lagunas, de calicanto y greda impermeable, contiene ocho compartimientos subterráneos, que forman otros tantos estanques, con sus respectivas válvulas de seguridad. En la pared del fondo había un mural de Neptuno, el dios de las aguas, y una cruz de madera, perdida la pintura ha quedado hasta hoy la cruz”.
El hallazgo de un pozo de hasta cinco metros de profundidad en el primer patio de la segunda Casa de Moneda refrescó la memoria respecto a la inédita historia de la captación de agua potable que, en el caso de Potosí, se remonta a sus primeros años.
Contrariamente a lo que cree la mayoría, las lagunas artificiales, que todavía proveen del líquido a gran parte de la población potosina, no fueron construidas con ese fin, sino para proporcionar la fuerza motriz necesaria para el funcionamiento del sistema de moliendas de los ingenios mineros. Solo después, debido al crecimiento de la población, se decidió realizar aducciones a edificios públicos, conventos y viviendas particulares. Ese proceso, empero, demandó varios años.
Por tanto, en sus primeros años, las viviendas de Potosí no contaron con un sistema de provisión continua de agua potable, pero sí tenían manantiales y, particularmente, acuíferos subterráneos que aprovecharon para la habilitación de pozos. El dato lo proporciona el inefable Bartolomé Arsánz, en su “Historia de la Villa Imperial de Potosí…”:
“Mas como cada día creciese el numeroso gentío y se reconociese más y más riqueza en el Cerro y que todo prometía prosperidad, les convino (con industria) abrir corriente al agua, y, medio enjuto el dilatado espacio, lo cubrieron de tierra, sobre el cual se formó la mayor y mejor parte de la Villa. Por esta razón es muy húmeda por abajo, dañoso a los edificios y a la salud en muchos barrios, causa también de la abundancia de manantiales que hay en casi toda la población, juntamente el que tenga más de 12,000 pozos. De éstos, los que están a la parte septentrional (que son de los barrios y casas del paraje que llaman el Tio) son de agua dulce, de que se mantienen todos aquellos vecinos, y es gran bien porque aunque hay en la Villa 290 pilas en plazas, calles y casas, están todas muy distantes de los dichos barrios”.

Es probable, entonces, que el pozo que fue encontrado en la Casa de Moneda haya sido uno de los antiguos, aunque, de ser así, debió ser de acceso público porque, hasta antes de su construcción, ese lugar era un espacio abierto, la plaza del qatu o gato.
El director del repositorio, Benjamín Condori, habló de la posibilidad de rescatar el pozo con fines museísticos; es decir, rehabilitarlo con el fin de que vuelva a funcionar, como en el siglo XVIII o antes, con un sistema manual de poleas que sirve para recoger el agua del fondo.
Ahora bien, las cifras de Arsánz no corresponden a los inicios de Potosí, sino a su tiempo, principios del siglo XVIII. Para saber cómo se proveía de agua Potosí en sus primeros años hay que apelar a las actas del Cabildo Secular que revelan que hacia 1589 ya se discutía sobre la necesidad de construir una fuente en la plaza principal. Los datos que se puede leer en un acuerdo del cabildo del 4 de julio de ese año no revelan el origen de las aguas, pero sí refieren que se debe construir una caja “en la entrada del pueblo”.
Las cajas de agua eran las antecesoras de las actuales plantas de tratamiento de ese líquido, aunque su principal función era canalizar una aducción y, adicionalmente, darle fuerza al agua hacia su siguiente destino. En los acuerdos del cabildo hay varias referencias a estas cajas de agua, lo que permite presumir que hubo más de una, y estuvieron colocadas en lugares estratégicos, con el fin de cubrir la demanda de los edificios no industriales. En el acuerdo del 16 de noviembre de 1601, por ejemplo, se expide un mandamiento para que se haga cajas de agua ”donde pareciere convenir para que de allí se distribuya ésta a las fuentes de la villa, prefiriendo antes las públicas que las particulares”. En otros acuerdos se puede ver se hace referencia a la caja de agua de la plaza, una que está debajo del puente de San Francisco y otra que estaba en la entonces denominada esquina del contraste, al ir a la ribera de los ingenios.

La caja de agua
A partir de 1573, los ingenios tenían el agua de las lagunas, que bajaba por el río de la ribera, pero la segunda Casa de Moneda se construyó entre 1759 a 1773, y no formaba parte de ese sistema hidráulico, así que también necesitaba un sistema de aprovisionamiento. Para entonces, ya se manejaba la tecnología de aducción mediante cañerías y la solución fue tender un ducto de ese tipo hasta el monumental edificio.
El historiador Glenn Murray encontró documentos que demuestran que la caja de agua ubicada en la hoy Plaza Sucre, en la zona alta de la ciudad, fue construida expresamente para dotar del líquido elemento a la nueva Casa de Moneda. Existe, incluso, un plano de la aducción cuyo original se encuentra en la sección mapas y planos del fondo Buenos Aires del Archivo General de Indias.
El documento, cuya copia digital fue cedida por Murray para este artículo, tiene por título “Plano de la nueva cañería fabricada en Potosí. de orden del excelentísimo señor virrey D. Manuel Amat por el Sr. superintendente de la Casa de Moneda D. Pedro de Tagle para que con separación se provea la referida Casa de las aguas limpias y bastantes que carecía”.

En el plano no solo se puede ver el tendido de la tubería sino las medidas de las cañerías en sus diferentes tramos. Comienza en la caja de agua, a cuyo pie se detalla que es “acequia o cañería común de la villa que pasa por el curato de San Juan”, va por la ranchería hasta la calle de San Martín por donde baja hasta la Plaza del Regocijo y llega hasta la Casa de Moneda. El documento es doblemente valioso porque, por una parte, proporciona un detalle de los manzanos que existían entonces y, por otro, se puede ver que, desde la ceca, se hizo tomas a otros edificios como, por ejemplo, el cabildo, el convento de las Recogidas (hoy Liceo Santa Rosa) y el de la Compañía de Jesús.
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