“No van a separar a mis hijitos, que crezcan juntos siempre, por favor mamita”, rogó con mucho esfuerzo Gabriela Q. de 30 años antes de cerrar los ojos para siempre a causa de un cáncer cervicouterino que la tuvo postrada en cama y peregrinando por cura durante un año. La súplica iba dirigida a su mamá Paulina de 60 años, con quien vivía en la zona de Pasankeri de la ciudad de La Paz.
Gabriela falleció el pasado 2 de julio, justo el día que sus amigos y vecinos organizaban una kermes solidaria para recaudar dinero y así poder trasladarla hasta un centro privado con la esperanza de que se cure. Sin embargo, a las 16:30, la joven mamá dejó de respirar y sus últimas palabras fueron “no separen a mis hijos”.
"A la Gaby le preocupaba mucho sus hijos porque ella solita se los ha criado, ella era mamá y papá, trabajaba por ellos”, relata a la ANF Paulina, la mamá de Gabriela. Cuenta que su hija se enteró que padecía cáncer cervicouterino en julio de 2021. En ese tiempo, los médicos le dijeron que su cáncer estaba en etapa I y que era curable, pero que debía iniciar seis sesiones de quimioterapia, radioterapia y después braquiterapia.
Esperanzados, la familia de Gabriela logró reunir el dinero para los primeros análisis y tomografías, la primera quimioterapia en el Hospital de Clínicas fue gratuita. Para la segunda le dijeron que debía comprarse los medicamentos y así lo hicieron hasta la tercera sesión. Su salud no mejoraba y pese a ello muchas veces tuvo que dormir por una ficha para lograr atención en el nosocomio.
Gabriela que hasta ese entonces trabajaba haciendo limpieza tuvo que dejar su oficio por los malestares de la enfermedad y se apoyó en su mamá Paulina, una adulta mayor que se dedica al lavado de ropa. Con los pocos recursos continuaron su lucha con la esperanza de vencer al cáncer. Pero, cada día los gastos eran mayores.
“Quítenme ese dolor, ya no puedo”, gritaba Gabriela postrada en su cama, pero al ver a sus dos pequeños hijos, Omar de 11 y Nicol de 2, sacaba fuerzas para ir hasta el hospital miraflorino. A veces llegaba a rastras, uno de esos días se demoró y no logró que la atendieran. De acuerdo al relato de su hermana mayor, Victoria, la responsable de la Unidad de Radioterapia de ese nosocomio hizo caso omiso a los ruegos de us hermana para que le brindara atención.
“Ese día, la Gaby ha llegado tarde, apenas podía caminar y ha llegado arrastrándose con su hijita, pero a la doctora Z. no le ha importado. Ya había dado su ficha a otra persona, mi hermana ese día ha llorado harto porque siempre le han tratado mal, cuando tenía hemorragia, las enfermeras nos decían ‘qué esperan, límpienle pues’ o ‘no exageres, hay otras más enfermas que vos, a las que se están por morir tengo que atenderles’”, recuerda Victoria.
Cansados de la indiferencia, la familia de Gabriela realizó un reclamo al Ministerio de Salud, pero esa situación empeoró el trato a la paciente. Incluso revela que perdieron el historial médico de su familiar.
“Nos decían, ¿por qué se quejan? (…) Mi hermana ya no quería ir, incluso para hacer su transferencia a Oncoservice demoraron más de un mes, lo mismo para la tomografía, hacían perder su historial”, señala y al mismo tiempo, revela que en el Oncoservice les informaron que el cáncer de Gabriela ya estaba en etapa II, cuando en el Hospital de Clínicas los profesionales les remarcaban que todo iba bien y que el tumor estaba reduciendo con las quimioterapias.
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