Marcelo Soza fue el primer fiscal en investigar lo sucedido el 16 de abril de 2009, cuando efectivos de seguridad irrumpieron en el hotel Las Américas en un operativo que causó la muerte del húngaro Árpád Magyarosi, del irlandés Michael Martin Dwyer y del boliviano Eduardo Rózsa-Flores. Hoy, desde su refugio en Brasilia, el exfiscal está convencido que, más que un operativo, aquello fue una ejecución.
"Fue una ejecución. Eso lo dije y lo sigo sosteniendo. Hay pruebas de aquello: los informes periciales, que no concuerdan con las fotografías; los informes médico forenses, el informe balístico y una serie de actuaciones... ¿Por qué desligaron las cámaras del hotel?, ¿por qué participaron ciudadanos venezolanos?, ¿qué estaba haciendo ahí Clavijo, que hacía Nuñez del Prado en el hotel?, ¿qué hacía el hermano del vicepresidente en el operativo?, ¿por qué no me avisaron para que yo intervenga en el operativo?... yo era el fiscal asignado a ese caso.
Según explicó, al principio tuvo que trabajar sobre la base de las pruebas que le proporcionaba la Policía pero, a medida que sumaban las constradicciones, se convencía de que el operativo en el hotel Las Américas era un montaje que tenía el propósito de desmontar la oposición atrincherada en Santa Cruz.
Dijo que incluso advirtió de lo que pasaba al presidente pero, al no ser escuchado, decidió renunciar a su cargo y, ante el temor de que se atente contra su vida, optó por dejar el país. "Si bien salí de Bolivia es precisamente por precautelar mi vida porque allá estas personas ordenan matar y matan sin ninguna compasión. Eso es lo que ocurrió en el hotel Las Américas".
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