El izquierdista Andrés Manuel López Obrador, que asumió ayer la Presidencia de México, prometió construir una "nueva patria" que acabará con la corrupción, la inseguridad y las violaciones en derechos humanos potenciando a la ciudadanía sin poner en entredicho la economía.
Tajante, claro y reiterativo, el líder izquierdista ofreció un discurso minutos después de recibir la banda presidencial por parte del mandatario saliente, Enrique Peña Nieto, asumiendo oficialmente la Presidencia de México en una ceremonia en el Congreso de la Unión.
Durante una hora y veinte minutos, desgranó muchas de sus propuestas de gobierno, la mayoría de ellas ya anunciadas durante la larguísima campaña electoral, que culminó el 1 de julio con su triunfal victoria con el respaldo del 53 % de los votos.
"No tengo derecho a fallar", aseveró el mandatario, quien dijo huir de la "parafernalia del poder" para trabajar por la ciudadanía de un país que padece "grandes y graves" problemas.
