Pese a la goleada, Independiente la sacó barata frente al Botafogo. El Matador perdió 0-3 anoche, en Asunción (Paraguay) y sufrió su quinta derrota en la Copa Sudamericana.
El partido se jugó en el estadio La Huerta de la capital paraguaya debido a los conflictos sociales que atraviesa el país y que obligó a la Conmebol a cambiar la sede a campo neutral.
Cristian Medina (23’), Jordan Barrera (81’) y Eduardo Porto (86’, en contra) fueron los verdugos del equipo chuquisaqueño que pudo perder por una diferencia mayor de no haber sido por la buena actuación del arquero Jhohan Gutiérrez.
EL PARTIDO
Desde el primer minuto se vio cómo sería el ritmo del cotejo: Botafogo siendo el dueño de la pelota e Independiente, atinando solo a defenderse.
Al primer minuto de juego, Álvaro Montoro elevó un centro desde la izquierda que Arthur Cabral conectó de primera, pero se encontró con Gutiérrez, bien ubicado para atajar el disparo.
Fue la primera de las incontables intervenciones del guardameta albirrojo, figura –una vez más– del equipo chuquisaqueño.
Medina (2’), Álex Telles (14’) y Cabral (22’) volvieron a probar los reflejos del guardameta nacional, quien supo contener los embates del Fogao.
Sin embargo, no pudo hacer nada a los 23’ cuando Medina se internó al área y en una jugada fortuita –dio un pase y el rebote le cayó nuevamente a sus pies– se vio solo frente al arco para anotar el 0-1.
La diferencia pudo ser mayor antes del descanso de no haber sido por una doble atajada de Gutiérrez tras un tiro de esquina en el segundo minuto de adición.
En el complemento, la figura no cambió. A los 47’ Cabral sacó un centro que Lucas Villalba conectó de cabeza para exigir a Gutiérrez.
Botafogo fue bajando la intensidad y cambió de estrategia: le permitió salir a Independiente, pero con la clara intención de liquidarlo en la contra. Así llegaron las siguientes jugadas de peligro.
Kavan Toledo recibió un pase filtrado a los 52’, pero Gutiérrez se agrandó en el mano a mano y le atajó el remate dentro del área.
El DT Thiago Leitao, que ya había mandado a la cancha a Alan Mercado, tomó una decisión arriesgada y metió más jugadores con vocación ofensiva, como Wagner Pinote y Rafael Amaral. La intención era clara: buscar el empate.
