El pulso entre los estudios de cine y el Sindicato de Actores de EE.UU. (SAG-AFTRA) es el conflicto más espinoso de las últimas décadas en Hollywood, un desencuentro total que, de prolongarse, podría provocar divisiones internas en ambos bandos, advierten expertos consultados por EFE.
El gremio de intérpretes inició una huelga indefinida el jueves pasado tras no llegar a un acuerdo para un nuevo convenio colectivo con la Alianza de Productores de Cine y Televisión (AMPTP), que engloba a conglomerados mediáticos, cadenas de televisión y plataformas de “streaming”.
El uso de la inteligencia artificial (IA) sobre la propia imagen de los actores y los conocidos como “residuales”, compensación que reciben los artistas cada vez que un servicio de “streaming” vende los derechos de una producción a un nuevo mercado, son los puntos que, según ambos colectivos, generan más fricción.
Sin embargo, de acuerdo a la mayoría de especialistas, esto es solo la punta del iceberg de un cambio en la industria del entretenimiento, que cada vez cuenta con más intermediarios y donde la facturación, en muchos casos, se ha reducido.
