El Gobierno aprobó el Decreto Supremo N° 5701, que autoriza a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), a través de su subsidiaria YPFB Refinación S.A., a que las refinerías Gualberto Villarroel y Guillermo Elder Bell importen petróleo para procesarlo y vuelvan a producir gasolina, diésel, gasolina de aviación, kerosene y Jet Fuel A-1. La norma fue aprobada este lunes por el gabinete del presidente Rodrigo Paz.
Según un comunicado del Gobierno, la medida busca fortalecer la actividad de refinación de hidrocarburos en el marco de la política del Gobierno de reactivar el sector petrolero, tras años de “paralización y mala administración” durante las gestiones del Movimiento Al Socialismo (MAS).
El decreto establece que el aprovechamiento de los hidrocarburos deberá garantizar el abastecimiento de carburantes al mercado interno de forma permanente e ininterrumpida, además de incentivar el consumo y promover la exportación de excedentes.
Las refinerías, precisa la norma, deberán garantizar la calidad del petróleo importado y cumplir con los parámetros técnicos fijados por el Ministerio de Hidrocarburos y Energías. Los productos derivados podrán mezclarse o no con Aditivos de Origen Vegetal (AOV), de procedencia nacional o importada.
Un punto central del decreto es que la comercialización de estos productos no contará con subvención estatal. El artículo 10 de la norma señala que “la importación de petróleo y posterior comercialización de sus Productos Derivados del Petróleo Importado en el mercado interno, realizada por las refinerías, en el marco del presente Decreto Supremo, no están sujetas a subvención”.
