El Gobierno autorizó, de manera excepcional, a las refinerías a importar petróleo para procesarlo y comercializar directamente los combustibles resultantes en el mercado interno y sin subvención.
Entre las consideraciones de la nueva normativa, ya publicada en la Gaceta, se establece “el propósito de incrementar la producción de combustibles, maximizar la utilización de la capacidad de procesamiento de las refinerías, garantizar la operatividad de los sistemas de transporte por ductos y reducir los costos asociados a la importación de combustibles”.
La autorización permite que las refinerías que compren petróleo del exterior vendan los productos derivados a precios de mercado a distribuidores mayoristas, grandes consumidores, clientes directos, estaciones de servicio y otros canales de distribución y comercialización, habilitando así una vía adicional para abastecer el mercado interno.
