Torres, mallkus y platería. Esos fueron algunos de los sellos que pudieron verse ayer en este municipio de la provincia Antonio Quijarro que celebró su 53 aniversario de su creación con un festival de danzas autóctonas que también sirvió para elegir a la delegación que enviará este año a la festividad de Ch’utillos.
Las torres son las que algunos bailarines se colocan en la espalda, los mallkus son los que utilizan las alas —y a veces el cuerpo completo de los cóndores— para utilizarse como tenida de baile y la platería son los adornos que están en los sombreros de los comunarios que en la capital son adjudicados generalmente a los yureños.
Un total de nueve comunidades participaron en el festival: San Pedro de Opoco, Tica Tica, el ayllu jila, Apacheta, Calazaya, Tarana, Tomave, Yura y Totora K. El jurado calificador, integrado por el secretario de turismo y cultura de la Gobernación, Reynaldo Ibarra, y el docente de la Carrera de Turismo Luis Alberto Cary, declaró como ganadora a la representación de Calazaya. Es un triunfo por doble partida porque la ñusta también es de esta comunidad.
