Tras la suspensión de los bloqueos sobre el camino Potosí-Sucre, el pasado fin de semana, se prevé que varios no serán repuestos esta jornada, como se había anticipado con anterioridad, puesto que en las subcentrales y sindicatos no efectuaron las reuniones y ampliados de coordinación previstos.
Ese es el caso de la subcentral Ckochas de la cual dependen 11 sindicatos que fueron los primeros en instalar un punto de bloqueo en la ruta a Sucre, sector Yuripata, el 18 de mayo pasado.
El principal dirigente de la subcentral comunicó a su grupo de WhatsApp que la reunión de evaluación del conflicto que debía desarrollarse ayer en la zona de Wara Wara fue suspendido hasta el domingo 18 del presente con la finalidad de tomar decisiones con calma.
Indicó que no hay condiciones para que los compañeros se trasladen a la sede del ampliado por la falta de carburantes, además que se tuvo que enfrentar la muerte de uno de sus afiliados.
En otros puntos de bloqueo que fueron suspendidos el sábado pasado se destacó que la gente está cansada y ya no quieren volver a obstaculizar los caminos.
Los dirigentes sindicales instalaron los bloqueos argumentando que el actual gobierno estaba privatizando el país, que estaba yendo contra las organizaciones sociales y que había un conjunto de leyes que afectarían a los ciudadanos e incorporaron el pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Hasta ayer, sobre la vía a Sucre únicamente quedaban dos puntos de bloqueo, al ingreso y salida de Betanzos, pero los que se encuentran en la ruta hacia Oruro sobre la Diagonal Jaime Mendoza se mantienen porque se trata de gente abiertamente vinculada al “evismo”.
OBLIGADOS
La molestia de algunos comunarios es porque los dirigentes les obligan a cumplir turnos de 24 horas en los bloqueos bajo la amenaza de que se les quitaría sus tierras o que no les darían agua para riego, además de las multas que van desde 200 Bolivianos por afiliado que no acuda a bloquear una jornada.
Pobladores de Betanzos denunciaron que los dirigentes sindicales recibían dinero para mantener los puntos de bloqueo mientras que las bases estaban soportando el frío y hambre, obligados con amenazas y multas.
