En la primera jornada de vigencia del Estado de excepción decretado por el presidente Rodrigo Paz, las fuerzas combinadas de la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas lograron reducir los puntos de bloqueo a 35 a nivel nacional. Los operativos, ejecutados este sábado, permitieron rehabilitar tramos estratégicos que conectan el occidente con el centro y el oriente del país. Sin embargo, los leales al expresidente Evo Morales seguían anoche movilizados, mientras que en el municipio cruceño de San Julián una mesa de diálogo intentaba poner fin al bloqueo en esa zona.
El operativo de mayor relevancia ocurrió en la carretera troncal La Paz–Oruro, donde las fuerzas del orden despejaron el sector de Achica Arriba tras 51 días de interrupción. El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda, informó que la intervención se realizó sin enfrentamientos, pues encontraron “bloqueos fantasmas” compuestos por promontorios de tierra y piedras que los propios pobladores ayudaron a retirar. Esta acción permitió que un convoy de más de 100 cisternas con combustible, varadas en la frontera con Perú, reanudara su trayecto hacia La Paz y El Alto para aliviar el desabastecimiento.
En Cochabamba, la intervención tuvo resultados mixtos. La Policía liberó los sectores de Cruce Vacas, Bombeo, Llavini y la zona de Sacaba. Sin embargo, hubo tensión en Cruce Aguirre, sobre la carretera nueva a Santa Cruz. En este punto, los uniformados sufrieron un intento de emboscada con piedras, flechas y dinamita lanzadas desde los cerros, lo que obligó a un repliegue táctico. Asimismo, especialistas desactivaron artefactos explosivos tipo “cazabobos” instalados en las rutas, diseñados para detonar ante el paso de vehículos o personas. Por la noche, la ruta Cochabamba-Sucre quedó despejada.
Desde el Trópico de Cochabamba, dirigentes cocaleros y de la Csutcb evista, sin embargo, rechazaron la medida dispuesta por Paz y llamaron a “romper” el estado de excepción. “Desde acá, a todo el pueblo movilizado, (llamamos) a resistir, a aguantar y a romper este estado de sitio”, dijo el dirigente de la Csutcb evista, Vicente Choque.
Por lo mismo, los cortes de carreteras seguían activos anoche en el Trópico. La tensión en la zona se agravó anoche con un apagón eléctrico en poblaciones como Shinahota y Lauca Ñ, hecho que los movilizados calificaron como una provocación mientras se declaraban en vigilia permanente.
Morales, entre tanto, quien indicó recientemente que la única salida al conflicto era la renuncia del Presidente y unas elecciones adelantadas, no se pronunció ni por medio de su radio ni por sus redes sociales, luego de que entrara en vigencia el estado de excepción.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, al respecto, advirtió que la medida tiene alcance nacional y no descartó una intervención militar en el Chapare. “Es una decisión del gobierno perseguir el delito y a los delincuentes en todas las partes de la geografía nacional”, señaló, en referencia también al expresidente. Paz decretó la madrugada de este sábado estado de excepción en todo el territorio nacional por conmoción interna y con una duración de 90 días a fin de despejar las carreteras y recuperar la normalidad. Ahora la Asamblea Legislativa deberá aprobar o rechazar la medida en un plazo de 72 horas. Anoche, el pleno se encontraba debatiendo el decreto.
Entretanto, en Santa Cruz, en San Julián, otro de los focos de tensión, donde los bloqueos cumplieron 38 días este sábado, una mesa de diálogo encabezada por el gobernador Juan Pablo Velasco intentaba llegar a un acuerdo con los movilizados para poner fin a la protesta.
BLOQUEOS
Anoche, persistían al menos 35 puntos de bloqueo en el país, la mayoría en Cochabamba y La Paz, según el sistema de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).
Paz: Enfrentamos un intento de golpe de Estado
Tras más de 50 días de conflicto, pérdidas económicas y tensión social, el presidente Rodrigo Paz decidió finalmente declarar la madrugada del sábado estado de excepción en todo el territorio nacional.
Durante su discurso, el mandatario defendió la prudencia de su administración frente a las críticas por no haber actuado antes. “Si hubiéramos actuado desde el primer día utilizando mecanismos de fuerza extraordinarios del Estado, le hubiéramos hecho un enorme favor a los infiltrados del narcoterrorismo”, explicó.
Agregó que la resistencia inicial a utilizar la fuerza pública se debió a la necesidad de atender reclamos legítimos de sectores campesinos, transportistas y gremiales. Según la autoridad, responder con violencia de entrada habría significado tratar por igual a los ciudadanos con demandas genuinas y a aquellos que operan desde la región del Chapare con recursos ilícitos.
“No estaba dispuesto a cometer el mismo error del pasado. No estaba dispuesto a responder con fuerza a ciudadanos que tenían derecho a ser escuchados legítimamente”, manifestó Paz, asegurando que tras 50 días de mesas de negociación se alcanzaron acuerdos con la inmensa mayoría de los sectores movilizados.
Sin embargo, el mandatario denunció que, a medida que los sectores genuinos levantaban las medidas, quedó en evidencia una estructura política organizada que busca la desestabilización democrática. “Lo que hoy enfrenta Bolivia ya no es una protesta social. Es un intento de golpe de estado desde el narcoterrorismo”, sentenció.
Paz señaló que la medida no se implementa para restringir los derechos de la ciudadanía ni para proteger a su gobierno, sino para liberar a la población del desabastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos.
