La relación entre Pedro Fernández y Bolivia se remonta a 1978, cuando el mexicano era un niño de rostro regordete que, vestido de mariachi, le cantaba a una chiquilla de mochila azul y ojitos dormilones.
Es por ese cariño mutuo que al cantante le salta el corazón cada vez que regresa a nuestro país, o eso es lo que le expresó a Sociales&Escenas antes de su actuación el miércoles en Potosí. “Estoy muy contento de volver a Bolivia porque siempre me han tratado de maravilla. En esta ocasión tengo una emoción especial porque voy por primera vez a Potosí”, dijo desde México.
El también actor anunció que llevará un show dinámico a la segunda ciudad más alta del mundo. “Podrán cantar, bailar, chiflar, lo que quieran. El espectáculo está diseñado para que el público disfrute de todos mis éxitos”, anticipó. Para ello llegará desde México con 14 mariachis, un repertorio que recorrerá sus 38 años de carrera.
