Camuflaje, escopetas, rifles de alto poder y visores nocturnos forman parte del equipo con el que grupos de personas estarían volviendo a los montes de Beni para cazar animales silvestres, una práctica que preocupa por la presión sobre las especies y la falta de controles, alertó el experto en vida silvestre y docente de la Universidad Autónoma del Beni, Marco Antonio Greminger.
“Hoy nuevamente vemos en Trinidad que llega un sábado o un viernes y ya todo mundo comienza a vestirse peor que Rambo. Compran coca, están con su camuflado, con su escopeta, su rifle de alto poder y ahí pues comienzan nuevamente a depredar”, afirmó durante una entrevista con radio Fides Trinidad.
Greminger explicó que varios de esos grupos antes se dedicaban a la caza, pero se incorporaron a actividades pesqueras durante proyectos que promovían esa alternativa. Ahora, según advirtió, algunos estarían retomando las incursiones de caza y cuentan con equipos que facilitan la búsqueda de animales incluso durante la noche.
“Ahora ya todo el mundo se compra visores nocturnos, pero no es para ir a pescar, pues. Es para ir a cazar”, manifestó.
El especialista alertó que la extracción de animales silvestres para el consumo humano ejerce presión sobre sus poblaciones. Entre los factores que mencionó está el costo de la carne de res y de pollo, que podría llevar a algunas personas a recurrir a la caza como una forma de conseguir alimentos.
A esa preocupación se suma, según la denuncia planteada sobre la situación en el departamento, la comercialización de productos de fauna silvestre, entre ellos carne y huevos de peta. Este aspecto requiere establecer las especies involucradas, los lugares donde se ofrecen estos productos y el alcance de la actividad.
“Muchas de esas especies, la población está bajando. Está bajando”, advirtió Greminger, aunque no precisó cuáles registran una disminución ni presentó datos de monitoreo que permitan establecer su magnitud.
Greminger recordó que hace unos 21 años impulsó, junto con el médico Carlos Vargas Bularás, una red de control y protección de la biodiversidad, con inspectores en puntos estratégicos y coordinación con los municipios y la Policía.
Según el especialista, ese mecanismo ya no funciona y actualmente no hay quién vigile la caza de animales silvestres en el departamento, por lo que pidió a las autoridades competentes intervenir antes de que sea tarde.
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