Con “gas natural para dos o tres años más”, el experto en Hidrocarburos Fernando Rodríguez propone frenar la exportación del energético a Brasil o cambiarlo por petróleo.
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) anunció para estos días la publicación oficial de la última certificación de reservas.
Los datos revelados recientemente por la estatal petrolera, en su Audiencia de Rendición Pública de Cuentas Final 2025, muestran un declive: las reservas probadas de gas se sitúan actualmente en 3.7 trillones de pies cúbicos (TCF) cuando en 2023 llegaban a 4.5 TCF y en diciembre de 2018, a 8.95 TCF.
“Tendríamos para dos, tres años gas al ritmo de consumo en el mercado interno y la exportación que ha caído abruptamente al Brasil”, señaló Rodríguez en Correo del Sur Radio.
Aclaró que no se refiere al agotamiento de todo el gas, pero sí al gas para la generación eléctrica que consume 8 millones de metros cúbicos por día, más de la mitad del consumo nacional. Según sus datos, el gas natural domiciliario absorbe 1 millón de metros cúbicos, y el gas natural vehicular, 2 millones.
CORREO DEL SUR le consultó a Rodríguez la posibilidad de que Bolivia deje de exportar gas a Brasil para destinarlo al consumo interno ante la crisis energética. “Creo que es una alternativa totalmente coherente, es estirar el chicle (...) En este momento de crisis brutal que estamos viviendo, sería una alternativa. La otra sería que negociemos con Brasil: esos 8 millones de metros cúbicos que son 300 millones de pies cúbicos de gas por día que exportamos al Brasil, son 60.000 barriles equivalentes de petróleo. Si Brasil nos diera 60.000 barriles de petróleo por el gas sería otro buen negocio (...), estaríamos refinando ese petróleo brasilero, evitando la intermediación, la corrupción, la mala calidad, la gasolina basura, etcétera”, respondió.
