La expresidente Jeanine Áñez denunció este viernes, en una audiencia judicial, que el Gobierno con la vulneración sistemática de sus derechos busca su muerte a corto plazo, y lo está logrando.
La exmandataria, detenida en el penal de mujeres de Miraflores desde hace más de seis meses por el caso de supuesto golpe de Estado, hizo en la audiencia un recuento de cómo sus derechos fueron vulnerados con la anuencia de las autoridades penitenciarias, que le han venido agravando su salud, y en recientes días con un nuevo diagnóstico: “anorexia nerviosa”.
“Con todas estas acciones quiero denunciar que son indolentes (las autoridades), asumo que el Gobierno lo único que busca, y lo va a lograr, es mi muerte a corto plazo”, expresó la exautoridad ante el juez.
Añez fue detenida en marzo acusada por los delitos de terrorismo, sedición y conspiración. Su detención tenía un plazo de seis meses, hasta el 14 de septiembre, pero la Fiscalía solicitó al juez ampliar el tiempo de privación de libertad por otros seis meses bajo el argumento de que falta realizar toma de declaraciones y otras diligencias. Este viernes el juez determinará si amplía o no la detención preventiva.
Añez reclamó que se encuentra detenida 6 meses y 18 días, por lo que hace ya 18 días debería estar en libertad conforme al plazo que señaló la propia justicia a pedido del Gobierno, “pero de hecho yo no debería estar presa ni un solo día, yo no cometí ningún delito, soy por lo tanto una prisionera política, un trofeo para este gobierno”.
La exmandataria denunció que durante todo el tiempo de reclusión estuvo sometida a violencia y tortura sicológica, y que, pese a su delicado estado de salud, certificado por los médicos, se le negó su internación en un centro hospitalario y se le medicó fármacos “improvisados, de dudosa efectividad y de objetivos, pues muchas veces me provocaron mucho sueño, me provocaron hasta alucinaciones”.
Dijo que, a su desafortunada situación de salud, luego de una valoración por su nutricionista, se suma una “anorexia nerviosa, que sin duda agrava mi cuadro de desnutrición”.
Contó también que fue víctima de violencia por parte de un grupo de internas del penal de Miraflores, donde se encuentra recluida, “incitadas sin duda alguna por las autoridades de Régimen Penitenciario, que permitían complacidos esta situación”.
“Me gritaban, me insultaban, imprimieron y pegaron carteles denigrantes a mi dignidad, motivo por el cual me resulta peligroso que pueda bajar a tomar sol al pasillo del penal, cosa que no he hecho desde hace más de un mes”, denunció.
Áñez aseveró que todas esas vulneraciones a sus derechos se cometen ante la mirada insensible de las autoridades del penal que también han restringido las visitas de sus abogados en conjunto.
Denunció que tampoco pudo tener una entrevista con su psiquiatra, médico-paciente, que tendrían que ser de confidencialidad, acceso a medios de comunicación ni con la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia a quien también impiden el ingreso la penal.
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