Pese a que cada vez se la ve más desmejorada en su salud a la expresidenta Jeanine Áñez, el Gobierno, mediante la Dirección de Régimen Penitenciario, asegura que su salud es “estable”, un término considerado “engañoso” y hasta de “mala fe” que no es sinónimo de buen pronóstico que utilizan funcionarios estatales, señaló el médico Fernando Romero.
“Yo puedo ver a un paciente que está con un shock séptico, a punto de morir, con dos o tres horas de vida, y puedo decir, ´sí, está estable’; ¿Qué significa ese término estable? Que en los siguientes minutos, cuando yo he visto (al paciente), su presión estaba en valores normales, su frecuencia cardíaca también, su respiración también, y su saturación también, pero esos son indicadores de salud básicos”, señaló Romero a ANF.
Indicó que para dar un criterio del estado de salud real de una persona se requieren de más procedimientos y diagnósticos, que van desde su perfil hormonal, su perfil lipídico, sus valores de función renal, función hepática, y demás, “y recién se podrá dar un criterio de un estado real de salud de una persona”.
Lamentó que sus colegas de Régimen Penitenciario, de quienes siente vergüenza, se presten al “juego del Gobierno”, y no tengan el valor civil y moral para defender a un paciente.
“El término estable es engañoso y de mala fe, no está bien, es el colmo que una profesional (de Régimen Penitenciario) tenga esos valores morales, tan bajos y éticos para prestarse a eso, porque esa estabilidad es un término que encubre muchas veces irresponsabilidad y falta de valor civil y moral de defender a un paciente, y eso es lo que están haciendo estás personas hoy día con esos términos, da vergüenza tener ese tipo de colegas”, enfatizó el galeno.
Mariana García Vargas, encargada nacional de Salud de Régimen Penitenciario, indicó que esa instancia siempre va a precautelar la salud de los privados de libertad, “no solamente de la señora Áñez, sino de todos y cada uno de los privados de libertad que tenemos bajo nuestra tuición”.
“Con todos los resultados que tenemos hasta el día de hoy, con los análisis que se han estado observando y estudiando por parte de nuestro personal médico, especialistas que están también colaborando con la evaluación del estado de salud de la privada de libertad, podemos decir que el estado de salud de la señora Áñez es estable”, refirió la víspera.
Romero enfatizó que lo que los médicos observan en la expresidenta es un deterioro muy grande de su salud, sometida a un estrés y depresión intensa, “con la acentuación de los pliegues de las arrugas y una mirada que expresa total abandono de toda esperanza, y si a esto se suma la hipertensión, sus infecciones urinarias, la pérdida de peso y el problema que tiene con esa cardiopatía que le están tratando, claramente es una paciente delicada, una paciente que no puede ser manejada de la forma en que Régimen Penitenciario y el Gobierno lo están haciendo”.
La exmandataria fue sacada en tres ocasiones a un centro médico sin notificación a su familia ni a abogados, según la denuncia de sus hijos. Además, pese a que existía una orden judicial para que ella se atienda en una clínica particular, donde tiene más confianza, se le negó.
“El derecho del Estado es garantizar la salud a la persona, es un derecho protegido por todas las leyes que tienen que ver con los derechos humanos, puede y debe ser atendida por un equipo de su confianza, eso ha pasado con un montón de privados de libertad, pero eso no pasa con la señora Áñez”, apuntó.
En este caso, dijo a ANF otro galeno que pidió la reserva de su nombre, si bien Áñez tiene hipertensión arterial crónica, que le puede ocasionar múltiples complicaciones, también se debe tomar muy en cuenta lo psicológico y lo anímico; “tal vez se la pueda describir como una persona ansiosa depresiva (…), y por esa depresión no se la puede catalogar como una persona con salud ‘estable’".
El hijo de Áñez, denunció el miércoles por la noche, que su madre es medicada hasta con siete pastillas al día, que la mantienen en un estado sedado, para que Régimen Penitenciario diga que su salud es “estable”.
Romero, también secretario ejecutivo del Sirmes (Sindicato de Ramas Médicas de Salud Pública) dijo que, como sector salud, están muy dolidos e indignados por lo que está ocurriendo con Jeanine Áñez, les parece de “extremada mala fe”.
El presidente Luis Arce; el ministro de Salud Jeyson Auza y el director de Régimen Penitenciario, Juan Carlos Limpias, con el trato a Áñez “muestran la peor parte de un ser humano: la indolencia, la venganza, el odio, el rencor, a una persona”.
Dijo que con este accionar, el Gobierno “seguramente quiere darle al país el mensaje de que nunca más nadie se atreva a tocarlos, hagan lo que hagan al poder político del país, y quieren darle un escarmiento al resto, por eso con tanta saña le privan ese derecho a Áñez”.
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