Este 2026, hasta mayo, Bolivia importó vehículos eléctricos por 20,3 millones de dólares, 29 veces más con respecto a 2021, cuando se importó por un valor de $us 700 mil.
Las cifras oficiales del valor CIF –el valor aduanero total de una mercancía importada– muestran que la importación de motorizados eléctricos se disparó en 2025, uno de los años críticos de desabastecimiento de combustibles que empezó en 2023 y sigue hasta hoy.
La sistematización corresponde a la Fundación Jubileo, cuyo analista en Hidrocarburos, Raúl Velásquez, atribuye este incremento de las importaciones a la crisis de diésel y gasolina: “Responde más a una población desesperada que, en lugar de hacer filas o por riesgo de no tener suficiente combustible, está optando por cambiar su vehículo a combustión”.
En declaraciones a CORREO DEL SUR, remarca que ello no viene acompañado de una política pública para la construcción de infraestructura destinada a la carga y recarga de estos motorizados eléctricos; menos se habla de qué hacer con ellos cuando concluya su tiempo de vida.
