Tras los recientes traslados de la expresidenta Jeanine Áñez del penal de Miraflores al Instituto del Tórax, en los que se la ve con un semblante deteriorado y con la imposibilidad de caminar, el Instituto de Terapia e Investigación sobre las Secuelas de la Tortura y la Violencia de Estado (ITEI) anunció que, a tres meses de una primera evaluación realizada, volverá a solicitar permiso para hacerle un nuevo diagnóstico a la exautoridad.
“Voy a volver a solicitar la autorización para hacer la evaluación, y lo que le dijimos en su momento (a Áñez), le explicamos lo que hacíamos, y que, si ella necesitaba en algún momento determinado un peritaje psicológico o físico, que nos pida y lo hacemos”, sostuvo Emma Bolshia Bravo, directora del ITEI.
Bravo detalló que hace tres meses ingresó al penal de Miraflores, junto a su personal, para realizarle evaluaciones a la exautoridad, debido a que ella había denunciado ser víctima, junto a su familia, de torturas.
“Hace tres meses atrás la hemos visitado, hemos ido yo, el médico y un psicólogo; le pregunté del momento de la detención y me respondió que los policías fueron unos caballeros con ella y que incluso había algunos que lloraban cuando le trasladaban a La Paz. Entonces le pregunté quiénes la torturaron, si recibió golpes o amenazas, y no respondió”, sostuvo Bravo.
Agregó que, en esa ocasión, Áñez también fue evaluada física y psicológicamente y que el médico constató que era hipertensa, en tanto el psicólogo dijo que la había encontrado bien, pero que padece lo que toda persona privada de libertad: estrés y depresión.
“Lo que se llama la prisionización tiene distintos efectos en la persona, depende de cada quien, de su carácter, su extracción social, para ver qué tipo de reacción va a tener, hay toda una adaptación al mundo carcelario y eso causa, en muchos casos, una desorientación”, explicó.
Bravo agregó también que se informó a la expresidenta que el ITEI realiza peritajes psicológicos y físicos, además que para verificar hechos de tortura utiliza un instrumento científicamente aprobado y reconocido, a nivel internacional, que es el protocolo de Estambul.
Tras las recientes salidas de Áñez del penal y las denuncias de su hija, Carolina Rivera, de vulneración a sus derechos humanos, incumplimiento a órdenes judiciales y falta de informaciones a sus familiares de parte de Régimen Penitenciario, la exmandataria solicitó el lunes a la dirección del penal de Miraflores la autorización para la visita de la senadora de Creemos, Centa Reck, y de la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDDHHB), Amparo Carvajal, para que verifiquen su estado de salud.
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