El presidente Evo Morales, reiteró ayer su condena a lo que considera un "golpe congresal y judicial" en Brasil contra la presidenta suspendida, Dilma Rousseff, y deseó que lo ocurrido no perjudique a la economía de Latinoamérica.
"Ojalá este hecho político no haga mucho daño a Suramérica o a América Latina económicamente", dijo.
Brasil es el principal comprador del gas natural boliviano. A su vez, el nuevo canciller, José Serra acusó al Gobierno de Morales de tener "vínculos" con el narcotráfico.
Resaltó que todo el mundo conoce la potencia económica que es Brasil y que cuando en ese país hay cualquier conflicto, "hay inestabilidad política también se hace mucho daño a la economía regional, suramericana, hasta latinoamericana".
El Senado brasileño decidió el jueves 12 iniciar un juicio político a Rousseff con fines de destitución, que deja sus funciones presidenciales en suspenso hasta el final del proceso judicial. La Presidencia de Brasil la ocupa de forma interina el vicepresidente Michel Temer.
