La expareja del presidente Evo Morales, Gabriela Zapata, reveló ayer que presentó ante los funcionarios judiciales al hijo que tuvo en común con el primer mandatario.
“Sí, (lo he presentado) ante la autoridad competente, lo he presentado como ha pedido su padre, entonces quiero dirigirme a él directamente, que por favor tome cartas en el asunto, que él lo proteja porque los apoderados que tiene, que hablan a nombre de él, solamente están manoseando a mi hijo y están pidiendo medidas cautelares para quitármelo”, aseveró la expareja de Morales.
No obstante, la joven no dio detalles de la fecha ni la hora en la que habría sido presentado el menor, que habría dado a luz en 2007. Asimismo, aseguró que no declarará más al respecto.
“No me voy a volver a dirigir más porque es un tema reservado y estoy hablando en calidad de madre, como cualquier madre. No me voy a volver a dirigir sobre este tema”, afirmó.
En febrero, Morales dijo que su hijo con Zapata había fallecido, pero después la tía de la joven manifestó lo contrario, por lo que el presidente activó un proceso contra Gabriela por supuesta violencia psicológica contra el menor.
Zapata salió temporalmente de Miraflores para presentarse en dos audiencias: una en el proceso que inició Morales contra ella que fue suspendida, y la segunda por una acción de libertad que le fue negada.
La joven está imputada por enriquecimiento ilícito y complicidad en uso indebido de influencias. Respecto a este segundo cargo, su defensa sostiene que Gabriela debe salir libre porque la acusación es ilegal, porque ese es un tipo penal sólo aplicado a funcionarios.
“Para empezar a mí no me han encontrado ninguna prueba de los delitos que me atribuyen, me han detenido sin ninguna prueba. Para empezar, no he sido funcionario público, no he sido ministro, no he tenido el poder que tenía el ministro de la Presidencia, entonces no hay tráfico de influencias”, dijo.
