Argentina estrenó ayer medidas de control cambiario en un intento de detener la subida del dólar y frenar la fuga de divisas ante el agravamiento de la crisis tras la derrota del presidente Mauricio Macri en las primarias de agosto, que aleja sus posibilidades de lograr la reelección.
En medio de la incertidumbre y la tensión financiera de las últimas semanas, el dólar operó ayer con volatilidad y tras subir en la apertura del mercado después retrocedió y cerró en 57 pesos para la venta.
En tanto, el índice S&P Merval, el principal de la Bolsa de Buenos Aires, subía un 5,72%.
Ante la entrada de vigor de estas nuevas medidas y el recuerdo del "corralito" que bloqueó depósitos en la crisis de 2001, ayer se registró una mayor afluencia de clientes en las sucursales bancarias para retirar dólares o pesos de sus cuentas.
Después de un "agosto negro" en el que el precio del dólar subió un 35,8 % y el índice de riesgo país se disparó un 224%, hasta los 2.532 puntos básicos, su máximo nivel desde 2005, Macri firmó el domingo un decreto por el que se obliga a los exportadores a liquidar divisas en el mercado local y se requerirá una autorización previa para la compra de moneda extranjera en la plaza cambiaria y para realizar transferencias al exterior.
El cambio de rumbo de Macri, que siempre criticó las restricciones cambiarias fijadas durante el Gobierno de Cristina Fernández (2007-2015), se produce después de que las reservas monetarias de Argentina cayeron en 13.793 millones de dólares en agosto, hasta los 54.098 millones.
