Los talibanes llevaron ayer a cabo una violenta ofensiva en el norte de Afganistán con un ataque suicida y la infiltración de cientos de insurgentes en la estratégica ciudad de Kunduz, que han causado al menos 80 muertos y 70 heridos.
La embestida de los talibanes, que todavía continúa, se inició cuando los insurgentes aprovecharon la oscuridad para entrar en Kunduz y tomar varios puestos y viviendas de civiles como frentes para atacar a las fuerzas progubernamentales. Le siguieron horas de enfrentamientos y ataques aéreos en distintas zonas de la ciudad, mientras en Doha una delegación de EE.UU. y los talibanes intentan concretar un acuerdo de paz.
De acuerdo con las autoridades, cientos de insurgentes participaron en el asalto y al menos dos vecindarios en el norte y el noreste de Kunduz fueron tomados por los talibanes como escondites.
