El 7 de abril de 2018 Luiz Inácio Lula da Silva aterrizó en helicóptero en la sede de la Policía Federal de Curitiba Allí, donde cumple una pena a 12 años de prisión por corrupción, ha pasado los últimos 364 días entre libros, cartas y la convicción de que no va a cambiar "su dignidad por la libertad".
Con un traje oscuro y la mirada cansada, el expresidente obrero que gobernó Brasil entre 2003 y 2010 ingresaba hace un año en la cárcel después de pasar 48 horas atrincherado.
