El posible reinicio del diálogo nacional de Nicaragua para superar la peor crisis del país en décadas, con la Iglesia católica como mediadora, dio sus primeros pasos entre críticas por falta de garantías, vertidas ayer por diversos sectores sociales.
Las críticas surgieron luego de que el Gobierno y la Arquidiócesis de Managua informaron que el presidente Daniel Ortega se reunió anoche, en privado, con un grupo de empresarios, la mayoría banqueros, para retomar el diálogo que el gobernante abandonó en julio pasado, y que involucraba a diversos sectores de la sociedad nicaragüense, entre ellos estudiantes, campesinos y académicos.
El Comité Pro Libertad de Presas y Presos Políticos de Nicaragua advirtió que un diálogo no puede comenzar sin la liberación de los manifestantes.
