PARÍS. El tercer sábado de protestas en Francia contra el alza de impuestos al carburante y el encarecimiento del coste de vida convirtió París en el escenario de una inédita revuelta con barricadas, incendios y destrozos públicos en el centro de la capital, corazón del poder francés.
Pese a que las cifras del Gobierno apuntan a una participación menor que en las concentraciones del 17 y el 24 de noviembre, el volumen de altercados y el número de detenidos (183 en París) evidenció la radicalización del movimiento.
