Un atentado suicida contra una reunión de académicos religiosos que celebraban el nacimiento del profeta Mahoma en un salón de bodas de Kabul causó, al menos, medio centenar de muertos y 72 heridos.
La masacre fue provocada por un insurgente que se inmoló en plena sala mientras los académicos religiosos o ulemas recitaban lecturas del Corán, explicó a EFE el portavoz de la Policía capitalina, Basir Mujahid.
El portavoz lamentó que los dueños del local no hubieran coordinado con la Policía la seguridad del recinto, lo que permitió al terrorista entrar a la sala con facilidad.
Las víctimas son "hombres y civiles", detalló a EFE el portavoz del Ministerio de Salud Pública, Wahidullah Majroh.
Lugares públicos, restaurantes y otros centros de recreo del país se encontraban ayer repletos para conmemorar el nacimiento de Mahoma. El presidente afgano, Ashraf Ghani, condenó el atentado perpetrado por "los terroristas enemigos del islam" y lo calificó como "un crimen imperdonable", según un comunicado.
"Es un crimen contra el islam y la humanidad (...), los terroristas, una vez más, han actuado en contra de las enseñanzas del profeta", concluyó Ghani.
El Gobierno afgano declaró a hoy miércoles 21 día de "luto nacional" en honor a los "estudiosos religiosos y otros compatriotas" que perdieron la vida "en el trágico ataque terrorista".
La misión de la ONU en Afganistán (Unama) también condenó el atentado, que se produjo "cuando comunidades en todo Afganistán celebraban un día de especial significado religioso".
De momento, ningún grupo insurgente reivindicó la autoría del ataque. El portavoz talibán Zabihullah Mujahid negó a través de un comunicado la participación del grupo insurgente, al tiempo que aseguró que el Emirato Islámico, como se hacen llamar a sí mismos los talibanes, "condena enérgicamente los ataques contra civiles y reuniones religiosas".
