En pleno estado de excepción, la crisis del combustible comienza a desbordarse en Potosí, donde la desesperación y la furia crecen entre los conductores que soportan filas interminables durante tres y hasta cuatro días para conseguir gasolina, en medio de una escasez que amenaza con llevar la tensión social al límite.
La desesperación de los conductores por conseguir gasolina ya se traduce en movilizaciones y bloqueos de carreteras, mientras las filas se multiplican y el carburante continúa sin llegar con normalidad a las estaciones de servicio.
Ayer, sábado, decenas de transportistas bloquean la carretera Potosí-Sucre, exigiendo la venta inmediata de gasolina y diésel, de acuerdo con el reporte desde Betanzos.
La medida no solo fue entre tramo, aunque con menor intensidad también se bloqueó el camino Potosí – Oruro a la altura de Tarapaya con la misma exigencia.
La protesta refleja el creciente malestar de un sector que, pese al fuerte incremento del precio del diésel tras el retiro de la subvención, continúa enfrentando dificultades para acceder al combustible.
La escasez de gasolina se volvió endémica. Las filas se duplicaron y hasta se triplicaron en la capital potosina y comienzan a extenderse hacia las provincias, donde la llegada irregular de carburantes mantiene a conductores y usuarios en una espera permanente.
LA PACIENCIA SE AGOTA
La desesperación también llegó hasta las oficinas de YPFB regional Potosí. El viernes, decenas de choferes tomaron esas instalaciones para exigir la destitución de los funcionarios responsables del abastecimiento y reclamaron una intervención inmediata de la estatal petrolera por presunta corrupción.
El vehículo en el que iba el gerente comercial de YPFB, Marvin Loaiza casi fue volteado por una turba de conductores que exigían su renuncia por el presunto “maltrato” que recibiría Potosí en el abastecimiento de combustible.
Los movilizados denunciaron, además, presuntas irregularidades en la distribución y pidieron investigar un posible desvío de combustible.
Según las denuncias expuestas por los transportistas, desde niveles superiores de YPFB Refinación se programaría diariamente entre 25.000 y 30.000 litros para cada estación de servicio de Potosí. Sin embargo, sostienen que al conjunto de los surtidores estaría llegando apenas entre 10.000 y 15.000 litros, extremo que debe ser investigado y contrastado oficialmente.
