El incendio que quema desde el jueves 8 en el norte de California y que causó la muerte de, por lo menos, nueve personas ya es considerado el más destructivo de la historia del estado, al haber arrasado más de 6.500 edificios y engullido la práctica totalidad de la ciudad de Paradise.
Los servicios de emergencias del estado informaron que el bautizado como "Camp Fire" (Campo de fuego) quemó 6.453 hogares, 260 edificios comerciales y 40.500 hectáreas, mientras que por ahora los bomberos lograron contenerlo en 20 %.
La mayoría de los edificios ardieron en la localidad de Paradise, de unos 26.000 habitantes. Además de los nueve fallecidos confirmados el viernes 9 (cinco hallados en el interior o cerca de sus vehículos, tres en las cercanías de sus residencias y uno en el interior de una vivienda), hay 35 personas que siguen desaparecidas.
El intenso tráfico que se produjo durante las evacuaciones llevó a muchas personas a abandonar sus autos y huir a pie, lo que a su vez congestionó todavía más las vías de circulación y generó una situación caótica.
Debido a los fuertes vientos que soplan en la zona, y que junto a la sequedad del terreno contribuyeron a la rápida expansión de las llamas, el humo se desplaza cientos de kilómetros y alcanzó el área de la bahía de San Francisco (unos 280 km al suroeste), donde se declaró alerta roja por la mala calidad del aire.
En paralelo al fuego de "Camp", otros dos grandes incendios están activos en el sur de California, cerca de Los Ángeles, siendo el mayor de ellos el "Woolsey Fire", que según detallaron las autoridades ayer ya arrasó 28.000 hectáreas. Dos cuerpos fueron hallados en la localidad de Malibú, conocida en todo el mundo por ser el hogar de varios famosos de Hollywood, pero la oficina del alguacil del condado de Los Ángeles apuntó en un comunicado que "todavía es demasiado temprano" para determinar si estas dos personas murieron por el fuego o por otras causas.
