Siria exigió ayer en la ONU la "retirada inmediata y sin condiciones" de las fuerzas internacionales en su país para ayudar a "acabar con el terror", mientras Corea del Norte pidió el fin de las sanciones para permitir que la confianza mutua con EE.UU. favorezca la desnuclearización.
Siria y Corea del Norte protagonizaron ayer la penúltima jornada de la 73 Asamblea General de Naciones Unidas, que finaliza el lunes 1 de octubre tras el descanso dominical.
Reforzado por el apoyo de Rusia y el avance del control del país por parte de las tropas del presidente Bashar al Asad, el ministro sirio de Asuntos Exteriores, Walid al Mualem, exigió que las fuerzas internacionales "se retiren de inmediato y sin condiciones" de Siria, en un momento en el que, dijo, la "guerra contra el terror" toca a su fin, y debe ser posible que regresen los refugiados a sus hogares.
El ministro sirio dijo ante representantes de cerca de 200 países en la ONU que las fuerzas extranjeras se encuentran ilegalmente en suelo sirio, con el pretexto de luchar contra el terrorismo, lo que "se tratará en consecuencia". "Aunque algunos países occidentales intentan politizar constantemente nuestro trabajo, siempre hemos cooperado", dijo .
"Lamentablemente, cada vez que expresamos nuestra disposición a recibir equipos de investigación objetivos y profesionales para investigar el presunto uso de armas químicas, estos países bloquean tales esfuerzos porque saben que las conclusiones no satisfarían las malas intenciones que albergan con Siria", explicó.
