PARTICIPANTES
El secretario general de la Unasur, Ernesto Samper, y el prelado Claudio María Celli, en representación de El Vaticano participaron de la cita.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y representantes de la oposición iniciaron ayer domingo contactos en busca de un diálogo para superar la profunda crisis política que afecta al país.
Maduro, tres de sus delegados, el secretario general de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba, y otros cuatro representantes de la oposición, se sentaron a la mesa en un museo en las afueras de Caracas, acompañados por enviados de El Vaticano y de Unasur, como facilitadores de los acercamientos.
Las deliberaciones de las delegaciones en la mesa que comenzó ayer continuaban en privado tras las palabras del mandatario de ese país.
"Asumo mi compromiso total y absoluto con este proceso de dialogo. A la MUD le tiendo la mano y le tiendo la palabra también para conversar", manifestó Maduro frente a los representantes de la oposición.
"Hagamos el mejor de nuestros esfuerzos para avanzar de manera progresiva y sostenida", añadió el mandatario socialista.
La MUD no intervino. Tras su corto discurso, el presidente de Venezuela se levantó de la mesa para saludar de mano a sus adversarios, con quienes suele cruzar duros insultos, y luego se retiró del lugar.
Los negociadores permanecían en el museo junto con los representantes de El Vaticano y la Unasur, incluido su secretario general, Ernesto Samper, y el exjefe del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.
INTERMEDIARIOS
Las conversaciones fueron instaladas por el presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales de El Vaticano, Claudio María Celli, quien manifestó que el Papa Francisco "está hondamente preocupado por las tensiones" en Venezuela.
