"Intransigencia". Los panificadores rompieron el diálogo con autoridades del Concejo Municipal y representantes de la organización vecinal e Intendencia para elaborar la nueva hoja de costos y fijar el precio de la unidad de pan. Ayer debió elaborarse el pan con la hoja de costo que presentaron los panificadores, pero abortó.
La concejala Mirtha Guzmán lamentó la “intransigencia” de los panificadores que pretendieron hacer creer que el costo de la harina “000 (tres ceros) Argentina” costaba más en el mercado local.
Afirmó que se consultó en cuatro tiendas comerciales y el costo no varió; es decir, 160 Bolivianos el quintal. Sin embargo, los panificadores aducían que costaba más.
“Los señores (panificadores) señalaron que no era ese el precio. Viendo que nosotros éramos de la alcaldía habían bajado el precio. Fuimos a otras tiendas más pero el precio era el mismo de 160 Bolivianos el quintal. Se molestaron los panificadores e incluso increparon a uno de los vendedores indicando que el precio era mayor, caso que es completamente falso”, declaró.
La concejala explicó que la compra de la harina de industria argentina se hizo debido a que los panificadores mezclan con el producto que subvenciona Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa).
Tras conocer el precio del quintal de harina, los panificadores entraron en miedo y pusieron una serie de trabas para no elaborar el pan. Por ello, rompieron el diálogo, complementó Guzmán.
Anunció que el próximo martes, en sesión ordinaria, el Concejo Municipal elevará a rango de ley la Ordenanza Municipal que fija el precio y gramaje del pan de batalla.
No existe justificativo alguno para que eleve el precio del pan en la ciudad, subrayó Guzmán al sostener que, como Concejo, se hizo todo para elaborar la hoja de costos, pero lamentó lo sucedido.
“Ya no se puede hablar con ellos (los panificadores), no se puede negociar. Se tiene nomás que mantener el precio (0,33 centavos de Boliviano). Mientras no haya una nueva hoja de costos se mantiene el precio”, afirmó.
