Un nuevo fenómeno en la cúspide del yacimiento, a raíz de la supuesta explotación minera, pasa la factura al Cerro Rico de Potosí, que sigue siendo explotado por más de 450 años, y se profundiza el deterioro de la cima de plata.
El presidente del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), Jhonny Llally, denunció un nuevo “hundimiento” en la cúspide y que está a 20 metros del primero que se produjo en junio de 2010.
“En este momento, nosotros, estamos observando el segundo hundimiento en la cúspide del Cerro Rico de Potosí, está a unos 20 metros del primero, y tiene aproximadamente como dos canchas de futbol de salón y una profundidad aproximada de 50 a 60 metros”, afirmó a el Potosí al ver el cráter. La denuncia del "hundimiento" se recibió el viernes 5 de mayo por la tarde en Comcipo, dijo.
Señaló que es necesario tomar acciones de manera coordinada con las autoridades para que se suspenda cualquier trabajo de explotación arriba de la cota 4.400.
“En alguna bocamina siguen trabajando las cargas oxidas”, afirmó el dirigente.
Llally cree necesario que el Ministerio de Minería, cuanto antes reubique a los cooperativistas en nuevas áreas de trabajo para preservar el cerro.
El dirigente dijo estar preocupado porque supuestamente había actividad extractiva de carga en el área donde ocurrió este fenómeno, pero no se reportó daños personales.
Por su parte, el gerente regional de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), Ángel Cornejo, dijo: “evidentemente estamos observando un hundimiento y evaluando cuánto por cuánto es para informar con precisión”.
En el momento de su declaración continuaba cediendo la carga. Afirmó que, como tatal minera, continuarán trabajando de acuerdo con las recomendaciones del comité interinstitucional.
Recordó que a la fecha ya se hicieron tres fases con la finalidad de frenar el deterioro de la cima del cerro. La primera fase fue el trabajo con hormigón aligerado; la segunda, del relleno seco que se ejecutó al 100 por ciento y, la tercera etapa, se continúa ejecutando, pero sigue el desplazamiento vertical, complementó.
Cornejo afirmó que desde la cota 4.400 ya se constituye una zona de alto riesgo y, por ello, se trabajó en la señalización para evitar entren al área.
“El área de hundimiento debe ser unos 20 (metros) por 20 y una profundidad unos diez metros, o tal vez menos”, dijo de manera preliminar, al sostener que el informe cabal y preciso será enviado a la presidencia nacional de la Comibol.
