Un cabezazo de Dejan Lovren en la segunda parte sacó de un lío al Liverpool, que logró un empate en Anfield ante el Nápoles (1-1) que le deja a un solo punto de la clasificación para los octavos de final.
Los de Jürgen Klopp cerca estuvieron de meterse en un enredo por el tanto de Dries Mertens en la primera mitad y necesitaron empatar para no acudir a Salzburgo, en la última jornada, con la necesidad de un triunfo para no quedarse fuera.
Los italianos, pese a todos los problemas extradeportivos que los rodean, necesitaron poco para hacer daño al campeón de Europa.
Un balón llovido al centro del campo, que Mertens peleó con Van Dijk, le llegó a Di Lorenzo. El transalpino vio el desmarque del belga y le puso un balón largo preciso, para que Mertens definiera cruzado ante Alisson.
