Con buen clima, y casi olvidando la alarmante escasez de agua que castiga particularmente a la zona alta de Potosí, este fin de semana comenzó la tradicional feria de Alasita que se realiza en la zona de San Juan con motivo de la festividad de la Virgen de Guadalupe.
Los puestos de venta fueron instalados el sábado y, como cada año, tienen como a su centro a la plazoleta España, más conocida como "plazuela San Juan". De allí, la feria se extiende arriba por la calle Chuquisaca y en lateral por la Almagro, hasta llegar a la calle Hoyos donde los expositores ocupan espacios incluso hasta la gruta de la Virgen de Copacabana.
Como todas estas ferias en Bolivia, la de San Juan se basa en el comercio de objetos en miniatura, aunque estos ceden cada vez más terreno a la juguetería de plástico, que ya no considera tamaños. En cambio, aquí se conserva varias tradiciones, como la venta de pan de trigo con miel de caña, y de chicha. Hay una buena cantidad de puestos de venta de artesanía aunque lo que llama la atención es la venta de pito (polvo resultante de la molienda de maíz y otros alimentos que generalmente son mezclados con especias) y tostado de maíz, haba o palqui. Este último es vendido por personas que llegaron de la provincia Nor Chichas donde el palqui es el principal alimento.
LA IMAGEN
La feria de Alasita se realiza en coincidencia con la fiesta de la Virgen de Guadalupe, celebrada el 8 de septiembre. Según consta en su crónica de viaje manuscrita, la imagen de Santa María que está en el templo de San Juan fue pintada y tallada por el sacerdote Diego de Ocaña en una pieza de madera, el año 1600. Se la entronizó el 8 de septiembre de ese año, en medio de grandes fiestas que incluyeron danzas, juegos masivos, corridas de toros y representaciones de teatro. Fue cuando se estrenó la obra "Nuestra Señora de Guadalupe y sus milagros", de Diego de Ocaña, que es la pieza teatral más antigua de Bolivia, con existencia documentada.
