Si las cosas hubieran salido como estaban originalmente previstas, el Colegio Católico Particular Franciscano no existiría como lo conocemos hoy y lo más probables es que sería algo más parecido al Pichincha.
La fundación de colegios de ciencias y artes, u otro tipo de establecimientos educativos, fue una de las preocupaciones de Simón Bolívar y, en el caso de Potosí, comisionó al general Guillermo Miller, que se convirtió en el primer presidente, o prefecto de Potosí, que busque un edificio apropiado para tal fin.
Miller llegó a Potosí el 25 de abril de 1825 con el fin de asumir la presidencia de la provincia, que en enero se convertiría en Departamento. Sus tareas eran iniciar la organización de esa unidad territorial en la que se encontraba el siempre ambicionado Cerro Rico.
En sus memorias, el militar irlandés también habla de la posibilidad de abrir una escuela de mineralogía, como era la intención inicial de Bolívar, así que se puso a buscar el edificio donde tendría que funcionar.
“El general Miller debía ser el patrono del nuevo colegio; entre otras medidas preparatorias que adoptó, fue ir a inspeccionar varios edificios públicos y eligió el convento de San Francisco como el más a propósito para convertirlo en colegio. Sus frecuentes visitas a él excitaron el temor de los frailes y, habiéndolo notado, dijo un día al prior: ‘Conozco que está usted alarmado con mis visitas y quiero poner fin a sus dudas, diciéndole mis intenciones. Yo pienso proponer este convento para que se establezca en él un colegio; si usted tiene algo que oponer a ello, puede usted escribir al Libertador, al general Sucre o a quien quiera y decírselo. Doy a usted entera libertad para que lo haga; pero si tienen ustedes al fin que salir de él, yo prometo a usted que el cambio no perjudicará a ninguno de ustedes’. Los frailes que se habían preparado para oponerse, si era posible, a cualquiera propuesta que hiciese relación a su domicilio, parecieron quedar desarmados con esta franca declaración, y no pusieron dificulta alguna; pero el general Miller salió de Potosí antes que pudiese llevar a efecto su plan proyectado”, dice en la página 258 del tomo II de esas memorias.
Los franciscanos se inquietaron por la intención de Miller ya que los libertadores, que no ocultaban su desdén por el clero secular, estaban confiscando los bienes de la Iglesia Católica e incluso expulsando a algunas órdenes. Algo debió pasar para que cambiaran de opinión, pero eso no aparece en ningún documento.
Como se sabe, el edificio elegido, sin Miller de por medio, fue el del convento de Belén, que anteriormente era el hospital de la Vera Cruz. Y, como temían los franciscanos, cuando los libertadores eligieron a ese edificio, lo expropiaron y expulsaron a los betlemitas.
Años después, por resolución del 20 de febrero de 1909, los propios religiosos de San Francisco, encabezados por los frailes Apolinar Simoni y Angelico Martarelli, fundarían un colegio en su convento. Se resolvió que su fecha conmemorativa sería el 13 de junio, a devoción de San Antonio de Padua. No es público, puesto que depende de la Provincia Misionera San Antonio de Bolivia, y es el que Potosí conoce como Colegio Católico Particular Franciscano.
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