El Carnaval Minero está consolidado. Ayer, pese al cielo nublado, chubascos y consiguientes bajas temperaturas, la entrada folklórica se realizó con éxito en la avenida El Minero que está ubicada a los pies del Cerro Rico.
Aunque todavía hay cooperativas mineras que cumplen con las tradiciones de esta festividad, cada vez son más las fraternidades que se concentran en el lugar denominado La Q’asa, de donde parten bailando hacia el trayecto, que recorre la avenida El Minero en su totalidad. Con esa actitud, se deja de lado una de las tradiciones como es la del sacar al Tata Q’aqcha de la mina y llevarlo no solo a bailar sino también a escuchar misa.
El Tata Q’aqcha es el Cristo de las minas, representado generalmente por una cruz y, en ocasiones, por un crucificado. Existe por lo menos uno en cada mina y es a él a quien los mineros encomiendan su vida, cuando ingresan a trabajar. Permanece en interior mina y solo sale una vez al año, para la bajada, a la que ahora se ha sumado la entrada folklórica.
