La 58ª edición de la Bienal de Arte de Venecia pregunta a los visitantes qué trato dan los Estados desarrollados a los migrantes que huyen de sus países de origen, con la exhibición de los restos del mayor naufragio en el Mediterráneo, un gran pesquero que se hundió en 2015 y dejó más de 700 muertos.
Cubierto de óxido, lleno de golpes y con trazos azules de la que fue su pintura original.
Así se puede ver este enorme pesquero que ha sido anclado en el Arsenale -los antiguos astilleros venecianos-, una obra con la que el artista suizo Cristoph Büchel quiere provocar a los visitantes y cuestionar si es correcto el trato dado a los migrantes que intentan llegar por ejemplo a Europa o a Estados Unidos y encuentran las puertas cerradas.
"La obra cuestiona la relación que tenemos con los migrantes, hace que la gente se pregunte por eso", explicó ayer el comisario de la Bienal de Arte 2019, el estadounidense Ralph Rugoff, actual director de la Hayward Gallery en Londres.
