Con el ceño fruncido, apoyada en un bastón y decidida a descubrir qué hace su hijo, una cholita baja de un Pumakatari y entra a un tilín en la ciudad de La Paz. Segundos después, el niño queda paralizado del susto al verla. La escena, que arrancó sonrisas y despertó recuerdos de infancia entre miles de usuarios, forma parte de la serie con la que el creador cochabambino Johnny Crespo Machado convirtió a la cholita Lego en un personaje que recorre las tradiciones, la cultura y la vida cotidiana de Bolivia.
El éxito del primer video, publicado por el Día de la Madre, impulsó al ingeniero comercial, docente universitario y fundador de Plastic Motion Studios a desarrollar nuevas historias inspiradas en escenas cotidianas que forman parte de la memoria de los bolivianos.
Detrás de ese personaje también hay una historia personal. Crespo contó a ABI que la cholita nació inspirada en su madre, quien viste de pollera. La idea tomó forma después del fallecimiento de su padre, cuando comenzó a compartir más tiempo con ella y quiso plasmar ese vínculo en una animación.
“Como falleció mi papá ya estuve al cien por ciento con mi mamá, el Día de la Madre me he quedado solamente con ella. Me voy al trabajo, se queda sola, y viene esa parte de tristeza también, y esa parte la he empezado a plasmar”, relata.
Esa idea terminó convirtiéndose en el punto de partida de una serie que hoy suma millones de reproducciones en redes sociales.
Nuevas animaciones
Desde finales de junio publicó nuevas entregas en las que la protagonista atraviesa distintos momentos de su vida. En unas viaja en el Teleférico Rojo para contemplar La Paz; en otras vende anticuchos, participa en una boda andina con collares de billetes, con cholets de fondo, o celebra el aniversario del grito libertario paceño con imágenes del Illimani y otros íconos de la ciudad.
“La cholita Lego se ha vuelto un personaje principal. Mostraremos diversas facetas: una abuelita, una mamá, una comerciante, una recién casada», afirmó.
El universo del personaje también incorpora figuras y tradiciones emblemáticas de Bolivia, como un achachi moreno durante la entrada del Gran Poder, el Ekeko, un yatiri en una lectura de coca, las cholitas escaladoras, un aymara que navega en un bote de totora por el lago Titicaca, una pareja que contrae matrimonio en la Puerta del Sol de Tiwanaku y un viajero que recorre con temor la calle Jaén, en alusión a las leyendas que rodean ese lugar.
Cada relato busca despertar emociones que resulten familiares para quienes los observan. El video del niño en el tilín, por ejemplo, nació de los recuerdos de infancia del propio creador y de esas travesuras que muchos bolivianos vivieron alguna vez.
Crespo explicó que antes de producir cada video analiza qué emociones conectan con el público. Estudia contenidos virales, marketing digital, neurociencias y técnicas de storytelling (arte de contar historias) para construir relatos con los que el espectador pueda identificarse.
“La inteligencia artificial es mínima, solamente lo materializa. La clave está en la inspiración, en lo que te hace sentir”, sostuvo.
Las historias, además, mantienen una continuidad. El creador reveló que el heladero que aparece en el video ambientado durante los bloqueos es el hijo mayor de la cholita que protagonizó el primer cortometraje. En ese universo, los padres migraron y los niños quedaron al cuidado de su madre, una situación inspirada en la realidad de muchas familias bolivianas.
¿Cómo nacen las ideas y qué buscan?
Muchas escenas surgen de la vida diaria. Una mujer de pollera caminando con un bastón, un puesto de anticuchos o una conversación escuchada en la calle pueden convertirse en el punto de partida de una nueva producción.
Plastic Motion Studios también nació de una experiencia personal. Durante años, Crespo utilizó bloques Lego como mecanismo de enseñanza en sus clases universitarias para desarrollar el pensamiento crítico y la toma de decisiones.
¿Cómo nacen las ideas y qué buscan?
Muchas escenas surgen de la vida diaria. Una mujer de pollera caminando con un bastón, un puesto de anticuchos o una conversación escuchada en la calle pueden convertirse en el punto de partida de una nueva producción.
Plastic Motion Studios también nació de una experiencia personal. Durante años, Crespo utilizó bloques Lego como mecanismo de enseñanza en sus clases universitarias para desarrollar el pensamiento crítico y la toma de decisiones.
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