Como cada año, el pueblo guatemalteco Rabinal se prepara para revivir, con una danza considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, el drama dinástico maya del siglo XV que supuso la ruptura de la alianza entre los K'iche y los Rabinaleb.
Las máscaras, rostros dorados, imágenes de águilas y jaguares, están ya listas en esta pequeña localidad ubicada a 175 kilómetros al norte de Ciudad de Guatemala para representar el próximo 25 de enero, día de San Pablo, la batalla prehispánica que puso fin a una época, protagonizada por los príncipes Rabinal Achí y K'iche Achí.
Hechas de madera de cedro, la más antigua de las máscaras tiene 100 años y la más nueva 15. A lo largo de cuatro actos, la danza repasa el conflicto entre las dos dinastías.
