La primera jornada de las entradas de Ch'utillos se caracterizó por la presencia de comunarios con sus trajes típicos y su música que sobrevive al paso de los años desde antes de la colonización.
Instrumentos como las tarkas, pinkillos, julajulas, quenas, zampoñas, flautas andinas, erkes, pinquillos, sikus y otros sonaron por las calles y avenidas de la Villa Imperial en la entrada de danzas autóctonas.
Daniel Sunagua, control social del Ayllu Jila del municipio de Tomave, explicó que uno de los instrumentos fundamentales para acompañar el baile del carnaval yureño es la flauta andina, fabricada en madera de churqui con la cual se sacan sonidos que semejan el discurrir del agua por el río y otros que representan a la naturaleza.
Otros comunarios que tomaron sus instrumentos andinos comentaron que la música es propia de las poblaciones rurales porque con música se inicia la siembra, con ella se cierra la cosecha, con sonidos rítmicos se consolida un matrimonio y al son de los instrumentos se recibe un hijo en la casa.
Ayer fueron 60 los grupos de bailarines que interpretaron danzas propias de las comunidades, algunas de otras regiones del país, pero fundamentalmente aquellas que representan a los poblados rurales del Departamento de Potosí.
Los espectadores que se dieron cita a lo largo de la ruta de Ch'utillos acompañaron con las palmas a las diferentes danzas que reprodujeron escenarios de vida y muerte que son comunes en las poblaciones rurales de los andes de Bolivia.
Turistas argentinos que vieron la entrada comentaron que en ninguna parte del mundo pudieron apreciar las danzas autóctonas tan bien caracterizadas y con las ropas e instrumentos originales lo cual –en su criterio– convierte a Ch'utillos en una fiesta única que debe ser preservada por la población.
