La inteligencia artificial es una herramienta fundamental, que permite crear estrategias educativas más sólidas sobre todo en países como Bolivia, donde la mediocridad es total en sus sistemas educativos. Es decir, en sus resultados de profesionales mediocres e instituciones totalmente invadidas de mediocridad, burocracia y mentalidad conservadora que impide cambios por muy pequeños que sean.
El internet ya fue un paso fundamental; pero la inteligencia artificial es realmente el paso clave para mejorar avances educativos, incluso de alcances más grandes en nuestras instituciones educativas. Cierto que los peligros son también recurrentes, como el plagio o la ausencia de razonamiento en los educandos; sin embargo, las potencialidades son más que los peligros. En Bolivia, pues, es preferible tener herramientas como la inteligencia artificial a seguir con los obsoletos programas educativos, que no nos garantizan resultados de alto nivel.
Incluso a los políticos se debería exigir un básico programa de inteligencia artificial, porque la ignorancia política es directamente proporcional al desastre del sistema político. La ausencia de pensadores políticos, estrategas y patriotas políticos también tiene que ver con nuestros sistemas educativos caducos, obsoletos y corruptos.
Más allá de las lindas teorías que se escribe sobre educación en Bolivia, que son sólo poesía lírica cuando nuestras realidades son totalmente distintas, es decir sumidas en las más anticuadas formas de hacer educación, la idea es tomar por las astas y asumir que existen herramientas como la inteligencia artificial, que pueden darnos motivos para cambiar de raíz los resultados tradicionales que tenemos.
La masificación de la educación no es sinónimo de calidad. Es nuestra experiencia. Requerimos profundizar nuestras estrategias educativas. Lo ideal es combinar con las estrategias de desarrollo del país, sean estatales y privadas. Pero no tenemos dichas estrategias, sino desorden mediocre generalizado. Al respecto existen experiencias mundiales, como las de Corea del Sur, que combinaron de manera brillante entre sus estrategias de desarrollo y sistemas educativos. Experiencias que pueden aportarnos a nuestras realidades.
No existe otra manera de generar cuadros calificados, altamente calificados y buenos ciudadanos, sino mediante sistemas educativos sólidos y con estrategias claras. Además, por supuesto, que respondan a nuestras propias realidades. Por ahora sólo caminamos en función de la sobrevivencia, la inercia institucional y el sombrío panorama de la incertidumbre. Aspectos que nublan y no dejan pensar en lo más serio, es decir en la planificación estratégica y actualización de nuestros sistemas educativos.
Es cierto también que los peligros son evidentes, como adelantamos. Por ejemplo, los complejos temas del transhumanismo, la mezcla o combinación de la tecnología con la biología del ser humano, por ahora absolutamente elitista y clasista. Reservado a las élites de los países desarrollados del sistema capitalista, por sus costos prohibitivos y sus secretos tecnológicos que no están al alcance de cualquier ciudadano de a pie.
Temas que nos llevan a consideraciones éticas importantes, precisamente por los peligros que conllevan y los dilemas en sí mismos. Pero aun esos peligros, arriesgarse a utilizar instrumentos como la inteligencia artificial en realidades como las de Bolivia, vale la pena. Porque nuestra pobreza y miseria generalizada, que es miseria espiritual, no está siendo frenada ni combatida como debería ser. Y ya estamos en el Bicentenario con los mismos problemas de hace doscientos años: pobreza, miseria, corrupción, ausencia de calidad educativa, expulsión de ciudadanos por la ausencia de oportunidades en nuestra Patria.
Temas de corrupción y ausencia de meritocracia, pueden también ser reemplazados por la inteligencia artificial, por ejemplo, con la policía que no utilizan lo tecnológico porque no les conviene. Los semáforos pueden tener controladores automáticos, para todos los pésimos ciudadanos que no respetan nada, o para los ignorantes que tampoco respetan nada. Pues sí, la tecnología desde hace muchos años nos ofrece soluciones para nuestras instituciones; sin embargo, la dura realidad es que no utilizamos dichas tecnologías. Preferimos nomás lo tradicional, en sentido negativo, para no cambiar la calidad y la velocidad de las instituciones.
En concreto, nuestros sistemas educativos tienen que acudir y utilizar al máximo la inteligencia artificial, como una de las herramientas más importantes para resolver nuestras ausencias de calidad educativa. Incluso el acceso a información de calidad, puede ser resuelta en los sectores más deprimidos y siempre marginados de la educación de calidad. Sectores que son las inmensas mayorías de nuestra Patria. Injusticias históricas que pueden ser resueltas por la inteligencia artificial.
Lo lírico y las bonitas palabras que se escriben de lo que podría ser lo educativo en Bolivia, que abundan en la prensa y en los libros de moda, no sirven de mucho sino para algunos especialistas. Requerimos soluciones urgentes para muchos desastres nacionales. Cierto es que no hay recetas; pero hay herramientas que pueden ser estratégicas a la hora de resolver enormes deficiencias en nuestros sistemas educativos. Desde el kínder hasta el último semestre de cualquier carrera universitaria.
