El título más que un metáfora, fue motivado a partir de una elucubración, o si se quiere, una profunda reflexión sobre las acciones que, no todos los potosinos, están adoptando en relación al tema litio, pero, también, las inacciones acerca de la explotación inmisericorde del Cerro Rico de Potosí que, se cae a pedazos a la vista de sus propios hijos; aunque estos dos asuntos, involucra a todos los bolivianos que, para nadie es desconocido, están inmersos y motivados por un escenario político y oportunista, resisten la explotación del litio del gran Salar de Uyuni, considerado el yacimiento más grande del mundo de este mineral. Claro, se juegan muchos intereses que trasciende incluso las fronteras de Bolivia, donde las grandes potencias como China, Estados Unidos, Rusia, Europa, se frotan las manos ávidos y desesperados por hacerse dueños del gran salar de Uyuni, como queriendo repetir la historia del Cerro Rico de Potosí.
Por si no lo sabían, el Cerro Rico de Potosí, era, como ahora, un símbolo, un lugar sagrado, quizás el más importante de toda esta región, porque contenía la sangre de sus dioses, por lo que, aquella savia solo era explotada racionalmente para eventos ceremoniales y espirituales; instalando en su suelo templos ceremoniales que velaban por aquella fuente divina. Por supuesto; esta misma condición de sagrado, será emulado por los españoles porque, ante tal cantidad de plata que tenía, comenzaron a venerarla a fin de que les de su savia mineral.
Durante la colonia, El Cerro Rico, fue el principio y final de la presencia europea en América, es decir, llegaron por él y, se fueron luchando por seguir poseyéndolo; fue el principio de la conquista, así como su final, para mirar luego la (libertad). Ahora se sabe que llegaron sedientos de oro y plata, porque eran los metales preciosos con el cual se medía el desarrollo de sus países, su riqueza o pobreza; cuando supieron de la existencia de un cerro lleno de plata, pero también oro, los reyes, dejaron que civiles exploten durante décadas y, desde 1572, el Imperio español o de Castilla, organizó un sistema de explotación de aquel mineral en la montaña, haciéndose cargo directamente de su organización y administración.
El Cerro Rico, conocido también como Sumaj Orcko (Cerro hermoso), es famoso en todo el mundo; es increíble, pero, después de tantos siglos de explotación sigue de pie. Una y mil veces lo hemos repetido, el ciclo de la plata en esta montaña ha terminado, por su condición física; ya no puede soportar más trabajo en su estructura, tanto externa como interna. Lo que queda, puede ser aprovechado de forma racional a favor del turismo; es decir, crear una industria de platería, orfebrería, etc., que se ofrezca a los visitantes creando una infinidad de fuentes de trabajo, pero sin dañar su estructura. La industria del turismo, bien gestionado, genera divisas para los estados, a diferencia de la minería, de manera más sostenible y humana, aunque este tema lo trataremos en otra oportunidad con mayor amplitud.
La trama que non convoca está referida, al porque se dice no al litio y, porque no se hace lo mismo con algo más urgente, como es preservar y conservar la estructura del SumajOrcko, con marchas, huelgas, o lo que se quiera; repetimos, hay que para la actividad minera y sustituir por otra actividad como la señalada de manera urgente, porque la dejó en terapia intensiva y, no se puede ser indolente ante tal agonía. Al cambiar de vocación productiva, Potosí no solo ganara más, le permitirá mantener aquel ícono mundial de pie, aquello que representa el alma y la identidad de un pueblo. No nos imaginamos aquel día fatal cuando se desplome el Cerro Rico, entonces, ya nada quedará para mirarlo, contemplarlo y deleitarse, estar orgullosos de aquella montaña de plata todavía erguida, aunque muy herida. Entonces caerán lágrimas, gritos de desesperación, lamentos, pero ya nada se podrá hacer. Estamos justo en el tiempo preciso para esta acción, solo nos falta, valentía, sentimiento y sentido de pertenencia a lo nuestro.
