La economía informal dejó de ser un fenómeno marginal para convertirse en uno de los principales frenos estructurales al desarrollo en América Latina. Así lo advierte Sergio Díaz Granados, presidente de CAF - Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, al presentar el informe “Impulsando el crecimiento en un mundo cambiante”, evento organizado junto al Tecnológico de Monterrey (México).
En el mismo se identificó a la informalidad como una “amenaza silenciosa” que se combina con la inseguridad y el bajo crecimiento.
El diagnóstico plantea una lectura integral: la informalidad no solo limita el acceso a derechos laborales, sino que también reduce la productividad, debilita la capacidad fiscal de los Estados y crea condiciones propicias para la expansión del crimen organizado.
“La informalidad es una amenaza silenciosa”, subrayó Díaz-Granados, al explicar que millones de trabajadores operan fuera de los sistemas de protección social, sin acceso a salud, pensiones ni mecanismos de ahorro. Este vacío, advirtió, termina afectando la estabilidad económica y social de los países.
