Hubo un tiempo en que los billetes podían tener distintos diseños, nombres y sellos según el banco que los emitía. Esos papeles pasaron de mano en mano, pagaron compras y acompañaron la vida cotidiana de generaciones de bolivianos. Hoy ya no sirven para comprar, pero sus imágenes y símbolos todavía cuentan cómo era Bolivia cuando estuvieron en circulación.
Esa memoria podrá conocerse el sábado 22 de agosto en una exposición numismática que reunirá monedas, billetes y piezas conmemorativas de distintas épocas, de 14.00 a 22.00, en el Museo Fernando Montes, en La Paz. La actividad se realiza en conmemoración del 50 aniversario de la Sociedad Numismática Boliviana y en el marco de los 98 años del Banco Central de Bolivia (BCB).
La muestra propone un recorrido desde la época colonial hasta la actualidad y permite mirar la historia del país desde objetos que acompañaron su desarrollo económico, político y cultural.
Entre las piezas se encuentran algunos de los primeros billetes impresos por el BCB y monedas antiguas que, más allá de su valor económico o de la tecnología utilizada para fabricarlas, muestran los personajes, símbolos e ideales con los que Bolivia se representó en distintas épocas.
También se recupera una etapa en la que los bancos privados emitían sus propios billetes. Antes de la creación del BCB, cada entidad tenía su propia emisión de papel moneda, una realidad que cambió con el establecimiento de una institución encargada de normar la actividad monetaria del país.
Ese tránsito de distintas formas de emisión a un sistema centralizado también forma parte de la historia cotidiana de los bolivianos. Los antiguos billetes y monedas quedaron como testimonios de esa transformación.
Detrás de las piezas existe también una historia de preservación. El presidente del BCB, David Espinoza, contó que algunas de las monedas que forman parte del acervo habían sido objeto de una solicitud para retornar a la institución.
Su decisión fue mantenerlas bajo la custodia de especialistas de la Fundación Cultural del BCB, encargada de preservar, investigar y difundir este patrimonio.
“Zapatero a su zapato. Las cosas tienen que estar donde deben estar”, afirmó Espinoza al explicar que las piezas debían permanecer con quienes conocen cómo conservar y mostrar este tipo de acervo.
Así, las piezas monetarias que alguna vez pasaron de bolsillo en bolsillo adquieren hoy otro significado. Ya no sirven para una compra cotidiana, pero permiten seguir las huellas de los cambios económicos y culturales del país.
El Museo Fernando Montes está ubicado en la calle Fernando Guachalla 476 y, a través de sus redes sociales, invita a descubrir parte de la historia de Bolivia a través de estos objetos que alguna vez formaron parte de la vida cotidiana.
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