La participación de las gobernaciones y alcaldías del país en el control estatal a las actividades mineras en sus jurisdicciones, ha sido valorada por analistas y gobernadores. Actualmente, los operadores mineros tributan por el impuesto a las utilidades y las gobernaciones reciben regalías.
Héctor Córdova, especialista en Minería de la Fundación Jubileo, recordó que este control para el pago de regalías ya fue aplicado hace algún tiempo por las autoridades departamentales de Potosí y funcionó. “Pero en la zona de la Amazonía boliviana veo algunas dificultades (para su aplicación) debido a la dispersión de las operaciones y el involucramiento que hay de las comunidades con los operadores mineros”.
Agregó que si los controles estuvieran a cargo de municipios o gobernaciones se podría hacer algo, pero para ello habría que instalar, por ejemplo, en los pasos de trancas detectores de metales.
Sobre el aporte tributario del sector aurífero, por ejemplo, Córdova señaló que el mismo “es ínfimo” porque se está hablando de un promedio del 2% del valor del oro que sale de Bolivia y que los operadores dejan al Estado. “Y como no pagan impuestos todo se limita al 2% que es el aporte más bajo de todos los metales al Estado boliviano y sin embargo, el oro es el metal que más exportamos”, complementó.
