La disputa entre el “evismo” y el “arcismo” pasó este jueves a un terreno escabroso. Ambas facciones, que se mantienen fuertemente enfrentadas por el control de la sigla de su partido y la candidatura del MAS para las elecciones de 2025, alertaron, por separado, de posibles atentados contra la vida del expresidente Evo Morales y el presidente Luis Arce.
El propio jefe del MAS y algunos dirigentes del Trópico, en una conferencia de prensa, denunciaron que la policía sindical del Congreso de Lauca Ñ, que se desarrolló a principios de octubre, descubrió a un supuesto infiltrado con explosivos en su poder.
Tras detenerlo, agregaron, le fueron decomisados dos teléfonos celulares, donde descubrieron conversaciones de WhatsApp en las que se habla de una “intención de asesinar” a líder del MAS.
Morales vinculó a la ministra de Culturas, Sabina Orellana, con el supuesto infiltrado, por lo que calificó el presunto intento de asesinato de “muy grave”. “Ahí están los celulares. (Lo) sabíamos. Por eso, anticipadamente, nos organizamos (...). Sospechosamente, la Ministra de Culturas defiende públicamente esta clase de andanzas”, añadió Morales.
El expresidente agregó que “si pasa algo con nosotros, inclusive, con algunos dirigentes de Chimoré”, será responsabilidad del Gobierno, según dio a atender, al quejarse de que los ejecutivos que detuvieron al supuesto infiltrado fueron denunciados penalmente ante la justicia por ese hecho.
