A poco más de dos meses de haber asumido la Presidencia del país, Jeanine Áñez dio su primer informe de gestión. Este 22 de enero, cuando se celebró el Día del Estado Plurinacional, la jefa de Estado estuvo estructurado en tres fases: una primera en la que relató desde su punto de vista los sucesos de octubre y noviembre; una segunda en la que fustigó al régimen de Evo Morales con ejemplos concretos de corrupción, y una tercera en la que detalló los “éxitos” logrados hasta ahora por su Gobierno.
En ese tercer punto deslizó las frases de “el trabajo encomendado está hecho”, al referirse a la pacificación y la convocatoria electoral.
Prometió después mano dura con el pasado y la corrupción; medidas de modernización del país para acabar con una frase que plantea un escenario concreto en las fechas en las que estamos: “promuevo el consenso entre actores, no voy a dudar en seguir recorriendo esa senda”.
Áñez reivindicó la constitucionalidad de su Gobierno, la “pacificación” del país y los logros de su corta gestión”. “No ha sido fácil, pero lo hemos logrado”, dijo la mandataria en un acto especial en el Palacio Quemado, a diferencia de su antecesor, que solía celebrar esta fecha con un informe ante el Legislativo en la sede de este órgano.
Delante de su gabinete de pie en las gradas del edificio republicano y arropada por jefes militares y policías en indumentaria de campaña, y miembros del grupo llamado Resistencia adentro y afuera del edificio, Áñez repasó los episodios de su llegada al poder, sin dejar de llamar a Morales autoritario.
"Cuando en noviembre sufríamos un estado de convulsión muy grande fomentado por quienes se resistían a escuchar la decisión de los bolivianos me encomendé a Dios y para que me iluminara", aseveró.
Añez se proclamó sucesora de Morales la noche del 12 de noviembre del año pasado, dos días después de que el exmandatario renunció a sus funciones presionado por protestas en el país y a la sombra de un informe de la misión de observadores de la OEA, que detectó graves “irregularidades” en las elecciones del 20 de octubre.
“Y es que en la crisis más grande que vivió Bolivia en su era democrática se produjeron actos que solo pueden calificarse de terrorismo. Así fue. Por ejemplo, la instructiva para cercar las ciudades con el objetivo de matar de hambre a sus habitantes o cortarles el agua, o el llamado a organizar milicias armadas para acabar con quienes no piensan igual”, recordó.
En su alocución transmitida por algunos medios luego de que el Gobierno levantó la obligatoriedad de la difusión de estos actos dispuesta por la administración anterior, Áñez cuestionó duramente la gestión de Morales en varios aspectos.
