La presidenta Jeanine Áñez posesionó ayer a Rafael Quispe como nuevo director del Fondo de Desarrollo Indígena (FDI), con el reto de transparentar esa institución, inmersa en medio de acusaciones de desfalco en los últimos años.
Tras ser posesionado, Quispe destacó que se tomó conocimiento de un desfalco de alrededor de Bs 1.000 millones del Fondo Indígena.
"(...) Me estoy proponiendo poner orden al Fondo Indígena y desenmascarar a esos malos dirigentes que han hecho uso y abuso de los recursos económicos", dijo.
Quispe mencionó que se debe a los pueblos indígenas originarios campesinos de Bolivia y su trabajo será encaminado a dignificar ese sector.
A su juicio, en los últimos años han convertido al Fondo Indígena en una suerte de "billetera" para pagar como bono de lealtad a dirigentes comprados en favor del MAS.
