El comandante general de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, admitió que el narcotráfico ha “perforado” no solo a la institución policial, sino a múltiples niveles del Estado. Según el jefe policial, organizaciones criminales operaron durante años con el apoyo de entidades estatales y civiles, generando vínculos que hoy resulta “realmente complicado” romper.
El complot
Sokol confirmó la autenticidad de una serie de audios filtrados en los que se devela una presunta conspiración interna para destituirlo. El comandante denunció que un grupo de entre seis a ocho mayores de la Policía, denominados “Los Golden”, habrían realizado una recaudación de dos millones de dólares para pagar por su remoción del cargo.
El objetivo de este pago sería imponer a un coronel de una promoción menor como nuevo comandante para restaurar un sistema de corrupción afín a intereses criminales. Sokol enfatizó que este tipo de maniobras responden a que su gestión cortó los nexos económicos de la policía con el narcotráfico, mencionando que, en gestiones pasadas, un general podía obtener entre cuatro y cinco millones de dólares solo mediante el manejo de “cambios de destino”.
Vínculos con el caso Marset
La máxima autoridad policial apuntó directamente a que estas redes de corrupción interna estarían ligadas al entorno del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset. Sokol indicó que las investigaciones en curso, que cuentan con el apoyo de informes de Estados Unidos, determinarán qué policías, civiles y funcionarios de otras instituciones colaboraron con la organización de Marset.
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