Hace más de 30 años, la boliviana Mirtha Medrano Olivera conquista paladares en México con la salteñería La Paceñita, preparada con ingredientes netamente nativos, que evoca en cada bocado los sabores, aromas y recuerdos de su tierra natal.
“Día tras otro vamos haciendo las salteñas. Lo bonito es que aquí, en México, tiene mucha aceptación nuestra salteña y así vamos difundiendo un poco la gastronomía boliviana”, relató Medrano en contacto con Bolivia Tv, desde ese país, localizado en la parte meridional de América del Norte.
Mirtha es chef. A lo largo de tres décadas, su sazón logró conquistar paladares y llegar incluso hasta reconocidas personalidades nacionales y extranjeras. Pero detrás de cada bocado existe una historia más profunda: la de una mujer que encontró en la gastronomía una manera de abrazar sus raíces, compartirlas con otros y convertir su cocina en un pequeño pedazo de Bolivia en México.
En su emprendimiento, instalado en la ciudad de México, bautizado como La Paceñita, tiene a diario clientes no sólo bolivianos, sino también mexicanos, peruanos, “de todo lado” del mundo.
“La mayoría de mis clientes son mexicanos y a mucha gente famosa de este país le encanta la salteña boliviana. Cuando prueban, lo primero que me preguntan es cómo hago para inyectarle el caldito, ese juguito que la caracteriza. Es algo que realmente los sorprende y emociona”, reveló.
Con ingredientes bolivianos
Al abrir su negocio en México, Medrano comenzó vendiendo apenas cuatro salteñas al día. Pero, con el tiempo, la demanda fue creciendo hasta alcanzar las 300 unidades diarias de lunes a viernes y llegar a 500 durante los fines de semana.
Confiesa que en este negocio cuenta únicamente con el apoyo de una asistente mexicana. El resto del trabajo lo hace ella misma, desde la preparación de la masa y el jigote hasta la atención a cada cliente, pues su propósito es ofrecer siempre una atención “buena y personalizada”.
El secreto de La Paceñita elaborada en México está en el sabor de sus ingredientes nativos. Cada tres meses, Mirtha viaja a Bolivia para abastecerse de ají, uno de los productos esenciales de su receta, porque, aunque también se cultiva en México, asegura que “no es igual”.
“Aquí, en México, hay ají, pero no es igual al ají boliviano; tiene otro sabor. Por eso, para mí, el compromiso es poder ofrecerles el sabor auténtico de nuestra salteña, tal como la conocemos en Bolivia”, explica.
El peculiar sabor de La Paceñita, convirtió su negocio en una parada obligatoria para reconocidas figuras bolivianas y extranjeras. Por sus mesas pasaron Voces Morenas, Los Kjarkas y la reconocida influencer Albertina Sacaca, una de sus visitantes más recientes.
Envió ayuda a Bolivia en la pandemia
Hace más de 30 años, Mirtha llegó a México junto con su esposo, un médico de profesión que viajó a ese país para realizar una especialidad. Ambos estaban recién casados y sin hijos, pero con el paso del tiempo formaron allí su familia y nació su primer hijo.
Como migrante, en aquellos primeros años, Mirtha no tenía la posibilidad de ejercer formalmente como chef; sin embargo, lejos de quedarse de brazos cruzados, encontró en la cocina una oportunidad para salir adelante.
Su formación como chef y su pasión por la gastronomía boliviana, la llevaron a preparar distintos platos para vender, una actividad que, con esfuerzo y perseverancia, se convirtió en el punto de partida de su historia como emprendedora.
No obstante, consciente de las dificultades que puede enfrentar un migrante lejos de su país, Mirtha decidió tender una mano a sus compatriotas bolivianos durante la pandemia del Covid-19.
Entre quienes recibieron su apoyo estuvieron estudiantes que ya no podían cubrir el costo de sus hospedajes, además de turistas jóvenes y adultos mayores que quedaron varados en México.
Aquella vez llegó a hacerse cargo de alrededor de 280 compatriotas bolivianos, a quienes durante casi tres meses debía garantizarles desayuno, almuerzo y cena; sin embargo, sus recursos económicos no eran suficientes para sostener esa ayuda por mucho tiempo.
Ante esa dificultad, buscó una alternativa junto a otros bolivianos que residían en México. Ella se encargaba de cocinar y les pedía a sus compatriotas que la apoyaran comprando los alimentos que preparaba.
“Así fue de que hicimos un equipo”, relata.
El esfuerzo permitió no sólo ayudar a los compatriotas y gestionar su retorno a Bolivia, sino también reunir recursos para enviar donaciones al país, que ese entonces reportaba cientos de casos Covid-19.
“Sacamos un poco por demás y es cuando hicimos donaciones a Bolivia”, reveló.
Así, Mirtha y otros compatriotas enviaron al país overoles, cubrebocas, lentes y kits de medicamentos e insumos, aprovechando incluso un vuelo gestionado por la Embajada de Bolivia en México.
Eso “para también un poco ayudar”, subrayó.
Para Mirtha aquella experiencia durante la pandemia dejó una huella profunda en distintos ámbitos de su vida, tanto emocional como económico. Más allá de las dificultades, está segura de que lo más valioso fue haber podido ayuda a otros bolivianos.
“Creo que eso es lo que uno se lleva, el poder hacer algo por nuestros compatriotas”, sostiene.
La emprendedora llegará a Bolivia en octubre para participar en el congreso de chefs de América Latina y El Caribe, ya que fue nombrada como embajadora de la gastronomía boliviana en México.
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